MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN o el Arte de Curar con un solo Medicamento
Dr. Pablo Rubén
Koval
El conocimiento médico tradicional es modificado y enriquecido con lo aportado por la física cuántica, la cibernética, la teoría del caos, la teoría de los sistemas, la teoría de las estructuras disipativas, la teoría de los fractales, los conceptos de autoorganización y de autopoiesis, la teoría Gaia, la teoría de los cristales líquidos que están revolucionando las ciencias. Esta medicina comprende a la terapia neural, a la modulación neuromuscular y a la odontología neurofocal. Para la MPLA el estado de salud, de vitalidad física, mental y espiritual es el emergente del funcionamiento en equilibrio armónico y dinámico de todos los componentes que constituyen la persona. Ese equilibrio saludable es mantenido principalmente mediante información transportada por el sistema nervioso. Recuperar ese equilibrio se traduce rápidamente en sensación de bienestar y buen ánimo, en la restitución de las capacidades intelectuales, espirituales y físicas. Para la MPLA la enfermedad no es lo contrario de la salud, sino que es considerada como un proceso autoorganizativo que ha seguido un camino diferente al que conduce a la salud. El objetivo del organismo es mantenerse vivo y en ciertas situaciones debe recurrir a circuitos tendientes a conservar su niveles de entropía bajos, por esta razón hace una enfermedad. Hace una infección, levanta temperatura y finalmente se cura. La fiebre es una forma natural de curación. Eliminar sustancias tóxicas a través del vómito, de una diarrea o de una mucosidad también son formas autoorganizativas y curativas naturales. El hecho de hacer tumores benignos o malignos también constituye un modo de autoorganizarse, de reducir la entropía. En esas situaciones, cuando se trata el síntoma con medicamentos impositivos, el problema se oculta, no se resuelve, suele agravarse o cronificarse o bien, el organismo busca otra salida para autoorganizarse y hace una “nueva” enfermedad. La autoorganización como base del ser vivo Para que un sistema tenga vida debe tener capacidad de autoorganización. Un sistema autoorganizativo absorbe materia rica en energía del medio exterior y la integra en su propia estructura, aumentando así su orden interno y reduciendo su entropía. El organismo vivo tiene capacidad de autoorganización o de autorregulación en relación con su medio, con la naturaleza. En los seres vivos la autoorganización implica la creación de nuevas estructuras y de nuevos modelos de funcionamiento. De este modo es posible la vida, la supervivencia, la autocuración y la evolución. El ser vivo no puede ser estudiado por partes El estudio de la organización viva no puede centrarse en las propiedades de los componentes sino en los procesos y relaciones entre ellos. El ser humano no puede ser fraccionado y analizado por partes. Si bien en todo sistema pueden identificarse partes, estas partes no están aisladas y la naturaleza del conjunto es siempre distinta de su mera suma. Las propiedades de las partes sólo se pueden comprender desde la organización del conjunto. El sistema vivo como red El sistema de organización de un ser vivo es siempre una red. El concepto de red implica que cada punto de esa red recibe la influencia de todos los demás puntos y que a su vez ese punto influye en el resto. Que un estímulo útil o perjudicial aplicado en un punto de la red afectará al conjunto. En el proceso de autoorganización el sistema nervioso actua como regulador general pero también hay otros sistemas de intercomunicación como por ejemplo la comunicación protónica que establece el agua corporal en estado de cristal líquido. No hay órgano, célula, molécula, átomo, ni partícula subatómica que no participe en el proceso de autoorganización. La totalidad del organismo -cuerpo, mente y espíritu- interrelacionado en red está activamente involucrado. Campos interferentes La medicina para la autoorganización incorpora el concepto de campo interferente. Los campos interferentes ejercen una acción irritativa permanente sobre el sistema nervioso y envían información alterada que afecta el buen funcionamiento del sistema. Este tema está desarrollado en los capítulos de este sitio. El tratamiento de las enfermedades causadas por campos interferentes El objetivo de la MPLA es propender, facilitar, la autoorganización natural que lleve al organismo a recuperar su salud y mantenerla. La metodología que aplica consiste en el tratamiento del campo o campos interferentes que por el tipo de información que trasmiten determinan cambios en los patrones autoorganizativos naturales saludables. Propender a la autoorganización es lo contrario a imponer al organismo un camino supuestamente útil o mejor para su curación. La MPLA mediante la aplicación de lidocaína al 0.375% en el o los campos interferentes involucrados sólo facilita la acción natural autocurativa del sistema. ¿De qué modo la lidocaína modifica al sistema nervioso y facilita la autocuración? Lo que hace es normalizar el estado eléctrico de las membranas celulares alteradas del tejido nervioso relacionado con áreas enfermas, lesionadas o cicatrizadas -campos de interferencia- que de ese modo recuperan su vitalidad y se integran al concierto armónico del resto del organismo. La medicina para la autoorganización y el arte del médico La medicina para la autoorganización es útil para tratar la mayoría de las enfermedades agudas, crónicas, funcionales, autoagresivas, por falta de defensas, por falta de capacidad de reparación. No cura el cáncer, pero puede ayudar a sobrellevarlo; no resuelve una fractura, pero es útil para tratar las secuelas; no puede reemplazar a una cirugía en un abdomen agudo (apendicitis, peritonitis, etc.), pero sirve para tratar las complicaciones y secuelas; no resuelve un cuadro infeccioso grave instalado, pero ayuda a prevenirlo y también a tratar sus secuelas; no es útil para tratar un cuadro psiquiátrico grave descompensado, pero en ciertas personas permite resolver la depresión, la angustia, el pánico, el insomnio, una fobia, etc. El arte consiste en saber dónde, cuándo y cómo aplicar la lidocaína. Este fármaco no actúa como cualquier otro medicamento que se ingiere o inyecta para luego circular por todo el organismo ejerciendo su acción en sitios determinados -por ejemplo, un antibiótico en donde hay bacterias, un sedante sobre áreas del cerebro, un antiácido sobre el aparato digestivo, un broncodilatador sobre los bronquios, etc.- sino que actúa sólo en el sitio de inyección y mediante la modificación que ejerce en ese lugar hace su efecto general. Por esta razón debe determinarse con precisión cuál es el sitio que necesita de la aplicación. En ésto reside parte del arte del médico. La inyección en el sitio inadecuado puede resultar en falta de respuesta o, peor aún, en un agravamiento del cuadro clínico. La segunda parte del arte del médico consiste en saber en qué momento hacer la aplicación asi como en determinar cuánto tiempo dejar pasar entre una aplicación y otra. Finalmente, el arte del cómo está representado por la técnica que exige un exhaustivo conocimiento de la anatomía y una delicada habilidad manual. Resumen La autoorganización es una propiedad inherente a los seres vivos. La enfermedad es una forma de autoorganización. La presencia de interferencias acumuladas durante la vida y silenciadas por los tratamientos impositivos permite explicar la aparición de síntomas o de alteraciones en la estructura a partir “de la nada”. La MPLA, facilitadora de la autoorganización por medio de impulsos con lidocaína permite eliminar dichas interferencias. De este modo constituye un modo inespecífico, sumamente útil, prácticamente no tóxico, que le permite al organismo recuperar su salud. Lectura complementaria Tratamiento con lidocaína o procaína Lidocaína-Procaína (artículo destinado a profesionales) Indice General Buscador por palabras Consulta Copyright ©
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