|
|
MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN o el Arte de Curar con un solo Medicamento
Dr. Pablo Rubén
Koval
|
Esta medicina comprende a la terapia neural, a la modulación neuromuscular y a la odontología neurofocal. De acuerdo con el Dr. Julio C. Payán, Colombia: "Salud es un proceso dialéctico, biológico, social, singular e interdependiente, dado por las relaciones del ser vital con la naturaleza, en un proceso de adaptación en una sociedad con sus relaciones culturales, políticas, económicas, de producción, vitales e históricas propias, que finalmente aparece como una sensación de bienestar en la vida, no definido únicamente por normas o modelos prefijados, masivos o estadísticos". "La enfermedad, desde este punto de vista, no es lo contrario a la salud, sino que es parte del devenir vital y debe considerarse como un proceso autoorganizativo agresivo en un ser humano dado (enfermo) al que no es que le da una enfermedad, sino que él la hace como parte de su recorrido vital y teleológico."
Lo
El estado de salud, de vitalidad física, mental y espiritual es en realidad el emergente del funcionamiento en equilibrio armónico y dinámico de todos los componentes que constituyen la persona. Ese equilibrio saludable es mantenido principalmente mediante información transportada por el sistema nervioso. Recuperar ese equilibrio se traduce rápidamente en sensación de bienestar y buen ánimo, en la restitución de las capacidades intelectuales, espirituales y físicas y como consecuencia en un excelente aspecto exterior. La autoorganización como base del ser vivo Para que un sistema tenga vida debe tener capacidad de autoorganización. Un sistema autoorganizativo absorbe materia rica en energía del medio exterior y la integra en su propia estructura, aumentando así su orden interno y reduciendo su entropía. El organismo vivo tiene capacidad de autoorganización o de autorregulación en relación con su medio, con la naturaleza, por eso se habla de una autoorganización ecológica o de una auto-eco-organización. En los seres vivos la autoorganización implica la creación de nuevas estructuras y de nuevos modelos de funcionamiento. Mediante la autoorganización el organismo se mantiene en un equilibrio dinámico, lejos del equilibrio absoluto. Los seres vivos constituyen sistemas que se encuentran en permanente cambio, permanente movimiento, en cada célula se producen millones de reacciones químicas en forma continua. El equilibrio absoluto significa la muerte del ser vivo. La tendencia al equilibrio absoluto, característica de los sistemas no vivos se conoce en física como aumento de la entropía. Los sistemas vivos se autoorganizan continuamente para mantenerse alejados del equilibrio absoluto y, de ese modo, reducir su entropía. Los seres vivos no pueden ser estudiados por partes La organización en un sistema vivo es el conjunto de relaciones entre sus componentes que caracteriza al sistema como perteneciente a una clase determinada. Por eso, el estudio de la organización viva no puede centrarse en las propiedades de los componentes sino en los procesos y relaciones entre ellos. El ser humano no puede ser fraccionado y analizado por partes. Si bien en todo sistema pueden identificarse partes, estas partes no están aisladas y la naturaleza del conjunto es siempre distinta de la mera suma de las partes. Las propiedades de las partes sólo se pueden comprender desde la organización del conjunto. Algunas analogías pueden ser de utilidad para comprender mejor este concepto. ¿Es que acaso estamos hechos por partes? ¿Es que acaso somos como un automóvil? Uno fabrica las gomas, otro fabrica el motor, un tercero la carrocería, otro las butacas y finalmente en el lugar de ensamblado todas las partes son unidas y surge lo que conocemos como un automóvil. Cuando una parte se rompe, fácilmente puede ser arreglada o reemplazada y el automóvil seguirá siendo lo que era. Los seres humanos surgimos a partir de la unión de dos células, cada una con la mitad de la carga genética. A partir de la única célula completa original van formándose todas las demás que se van diferenciando y constituyendo los diversos órganos y estructuras que empiezan a funcionar interrelacionándose, para finalmente dar como resultado un ser que luego seguirá creciendo y desarrollándose. Cuando se enferma, no se enferma un órgano o una estructura, se enferma la totalidad. Es absurdo tratar una parte sin atender al conjunto. No somos como las máquinas. No podemos ser equiparados con ellas. El organismo humano es como una orquesta sinfónica. Cada instrumento debe estar bien afinado y seguir el ritmo asi como las indicaciones del director. Si un instrumento desafina o sigue otro ritmo "contagia" a otros instrumentos y la orquesta dejará de sonar armónicamente. A su vez un buen director y una buena orquesta logran que todos los instrumentos afinen y sigan el mismo ritmo. La orquesta necesita de cada uno de sus instrumentos y cada instrumento necesita de la orquesta. Un campo interferente puede compararse a un instrumento que desafina. El sistema vivo como red El sistema de organización de un ser vivo es siempre un sistema de red. El concepto de red implica que todo está relacionado con todo. Que cada una de las partes depende en mayor o menor medida de las demás partes. Que un estímulo útil o perjudicial aplicado en un punto de la red afectará al conjunto. En los procesos de autoorganización participa fundamentalmente el sistema nervioso en su totalidad, en relación con el sistema endócrino y el inmunológico, no obstante no hay órgano, célula, molécula, átomo, ni partícula subatómica que no participe. La totalidad del organismo -cuerpo, mente y espíritu- interrelacionado en red está activamente involucrado. El ser vivo en su relación interactiva con la naturaleza En un sistema vivo hay un flujo incesante de materia y energía a través del organismo, desde y hacia el exterior. Hay crecimiento, desarrollo y evolución en un proceso continuo. Las personas constituyen parte de la naturaleza. Las personas como sistemas vivos, viven autoorganizándose continuamente. El orden y funcionamiento de las personas no es impuesto desde el exterior sino que es establecido por el propio sistema. Es decir, los sistemas vivos son autónomos, lo cual no significa que esten aislados del exterior. A través de las interacciones con el medio los organismos vivos se mantienen y renuevan a si mismos continuamente. La continua autogeneración incluye también la capacidad de formar nuevas estructuras y patrones de funcionamiento. La enfermedad como forma de autoorganización En ciertas condiciones, cuando falla la capacidad de autoorganización natural, una de las formas que tiene el organismo de mantener su orden interno alejado del equilibrio absoluto es enfermarse. De ese modo puede reducir la entropía del sistema. Hace una infección, levanta temperatura y finalmente se cura. La fiebre es una forma natural de curación. Eliminar sustancias tóxicas a través del vómito, de una diarrea o de una mucosidad también son formas autoorganizativas y curativas naturales. El hecho de hacer tumores benignos o malignos también constituye un modo de autoorganizarse, de reducir la entropía. En esas situaciones, cuando se trata el síntoma con medicamentos impositivos, el problema se oculta, no se resuelve, suele agravarse o cronificarse o bien, el organismo busca otra salida para autoorganizarse y hace una "nueva" enfermedad. Campos interferentes Como se mencionó en párrafos anteriores el ser vivo funciona como una red. Una red sin principio ni fin en la que cada punto de ella está interrelacionado con todos los demás puntos que la componen. Hechos ocurridos en el pasado (meses, años) como lesiones, fracturas, cirugías, infecciones, procesos inflamatorios, procedimientos odontológicos, emociones fuertes, pérdidas afectivas pueden dejar memoria en el sistema nervioso y constituir focos irritativos que comprometen el funcionamiento de la red. Esos focos irritativos actúan como campos de interferencia. Hay que señalar que no siempre aquellas agresiones se convierten en campos interferentes. Durante la vida se acumulan este tipo de irritaciones, los tratamientos impositivos tienden a silenciarlas. En un momento dado, temprano o tarde en la vida, un nuevo hecho grande o pequeño que aumenta la entropía del sistema hasta un nivel determinado puede conducir al organismo a hacer síntomas de una enfermedad o determinar cambios estructurales "que aparecen de la nada". Un cambio climático, una fractura, una cirugía, una situación de estrés puede ser el desencadenante. Ejemplos concretos pueden encontrarse en los diferentes capítulos de este sitio asi como en los numerosos casos clínicos presentados. Desde nuestra óptica el tratamiento correcto de casi todas las enfermedades es propender a la autoorganización del sistema para que la persona realmente se cure. Propender o facilitar la autoorganización implica actuar sobre las interferencias. Para facilitar la autoorganización puede ser suficiente una aplicación de lidocaína o procaína en el sitio y momento correctos. Medicina impositiva vs. medicina facilitadora Es importante diferenciar entre una medicina impositiva y una medicina facilitadora. La medicina impositiva con sus medicamentos "anti" (anti-dolor, anti-infección, anti-inflamación, anti-fiebre, anti-depresión, anti-diarrea, anti-espasmo, anti-hipertensión, etc.) y con sus medicamentos "favorecedores de" (broncodilatadores, inductores del sueño, estimulantes del apetito, evacuantes intestinales, para la circulación, etc.) pretende indicarle al organismo qué es lo que tiene que hacer, sin respetar su capacidad de autoorganización. Esta conducta habitualmente conduce a más enfermedad o a "nuevas" enfermedades. En cambio, la medicina facilitadora con sus impulsos de lidocaína o procaína propende a la autoorganización y, por lo tanto, a la recuperación de la salud. Dichos estímulos ayudan al organismo a encontrar su camino de mejoría y de ser posible curarse definitivamente. Impulsos de lidocaína facilitadores de la autoorganización Este tratamiento, aunque sin la concepción actual, fue descrito inicialmente por el profesor Alexander Vischñevsky, discípulo de Pavlov (premio Nobel), aproximadamente en 1920 en la ex Unión Soviética y desarrollado por los Dres. Walter y Frederic Huneke en Alemania en 1925. En la fecha Alemania, Austria y Colombia son los países en donde más se utiliza. La concepción actual se debe a los aportes del Dr. Julio César Payán de la Roche, de Colombia. En medicina, la lidocaína al 1, 2, 4, 5 ó 10 % se usa como agente anestésico local: para pequeñas cirugías, para anestesia peridural o raquídea, para bloqueos periféricos, para aplicar en las encías, en odontología, para las hemorroides, para hacer endoscopías digestivas o bronquiales o para infiltraciones. La lidocaína se emplea también para tratar ciertas arritmias cardíacas. La lidocaína, en general, se usa asociada a adrenalina (epinefrina) para aumentar la duración de su efecto anestésico, una sustancia que puede causar arritmias por estimulación cardíaca, o a un corticoide (cortisona), poderoso antiinflamatorio que puede causar úlceras digestivas, osteoporosis, trastornos psiquiátricos, alteraciones metabólicas u hormonales, diabetes, retención de líquido, aumento de la grasa corporal, etc. Nosotros usamos lidocaína muy diluida en solución fisiológica al 0.375% sin ningún agregado. En esa concentración tan débil no produce anestesia sino que actúa como impulso para la autoorganización, regulando al sistema nervioso. Es decir que en una concentración menor adquiere la propiedad de un fármaco diferente. Es como el caso de la aspirina, 500 ó 1000 mg sirven para calmar un dolor de cabeza, 100 mg no alivian la cefalea pero sirven para inhibir la adhesividad plaquetaria (evita que se formen coágulos). Al usar la lidocaína tan diluida, sin agregados, sin adrenalina ni corticoide, no ocurren efectos secundarios. Muchas personas, incluso algunos médicos, dicen: "¡ah!, lidocaína, es anestesia, pasa el efecto y se acabó". La realidad es completamente diferente. La lidocaína al 0.375% aplicada en lugares específicos modifica el estado del sistema nervioso en el lugar donde se aplicó y por ende actúa sobre la totalidad del organismo. El sistema nervioso es una red interactiva, sumamente dinámica y versátil; un estímulo en un punto de la red se difunde abarcándola toda, a su vez cada punto se comunica con los demás enviando y recibiendo información, consecuentemente con cada estímulo cada punto de la red se modifica y ésto ocurre permanentemente. Es un sistema ubicuitario que a través de la sustancia intercelular interactúa con cada una de las células, de cada órgano y de cada estructura. La lidocaína al 0.375% actúa como estímulo. ¿De qué modo la lidocaína o la procaína modifica al sistema nervioso? Lo que hace es normalizar el estado eléctrico de las membranas celulares alteradas del tejido nervioso relacionado con áreas enfermas, lesionadas o cicatrizadas, que de ese modo recuperan su vitalidad. ¿Qué beneficio aporta la revitalización de áreas enfermas, lesionadas o cicatrizadas? Cuando el tejido enfermo, lesionado o cicatrizado recupera su vitalidad deja de interferir al resto del organismo y éste empieza a funcionar armónicamente. Es decir facilita la autoorganización del sistema. Localmente la lidocaína actúa durante 1-2 hs pero su efecto terapéutico puede durar días, meses o indefinidamente. ¿Por qué? Porque lo que se mantiene es el nuevo estado de organización que logra el organismo tras el estímulo, pese a que el medicamento haya desaparecido mucho tiempo atrás. De la gravedad del desequilibrio depende el número de aplicaciones necesarias. Con cada aplicación la duración del efecto se extiende hasta llegar en la mayoría de los casos a la resolución del problema. La lidocaína en la concentración señalada y en las dosis que empleamos no produce efectos secundarios, es decir no causa intoxicación, alergia, daño renal, hepático, cerebral, etc. La lidocaína al actuar como estímulo inespecífico puede causar reacciones (no complicaciones). Son reacciones de autoorganización ecológica que hace el organismo en respuesta a ese estímulo y que habitualmente señalan la existencia de algún trastorno preexistente. Las reacciones pueden consistir en fiebre, gripe, dolor de garganta, diarrea, expectoración, flujo vaginal, etc. Esas reacciones son útiles para el organismo porque sirven como "limpieza" y permiten orientar la continuación del tratamiento. La medicina para la autoorganización y el arte del médico La medicina para la autoorganización es útil para tratar la mayoría de las enfermedades agudas, crónicas, funcionales, autoagresivas, por falta de defensas, por falta de capacidad de reparación. No cura el cáncer, pero puede ayudar a sobrellevarlo; no resuelve una fractura, pero es útil para tratar las secuelas; no puede reemplazar a una cirugía en un abdomen agudo (apendicitis, peritonitis, etc.), pero sirve para tratar las complicaciones y secuelas; no resuelve un cuadro infeccioso grave instalado, pero ayuda a prevenirlo y también a tratar sus secuelas; no es útil para tratar un cuadro psiquiátrico grave descompensado, pero en ciertas personas permite resolver la depresión, la angustia, el pánico, el insomnio, una fobia, etc. El arte consiste en saber dónde, cuándo y cómo aplicar la lidocaína. Este fármaco no actúa como cualquier otro medicamento que se ingiere o inyecta para luego circular por todo el organismo ejerciendo su acción en sitios determinados -por ejemplo, un antibiótico en donde hay bacterias, un sedante sobre áreas del cerebro, un antiácido sobre el aparato digestivo, un broncodilatador sobre los bronquios, etc.- sino que actúa sólo en el sitio de inyección y mediante la modificación que ejerce en ese lugar hace su efecto general. Por esta razón debe determinarse con precisión cuál es el sitio que necesita de la aplicación. En ésto reside parte del arte del médico. La inyección en el sitio inadecuado puede resultar en falta de respuesta o, peor aún, en un agravamiento del cuadro clínico. La segunda parte del arte del médico consiste en saber en qué momento hacer la aplicación asi como en determinar cuánto tiempo dejar pasar entre una aplicación y otra. Finalmente, el arte del cómo está representado por la técnica que exige un exhaustivo conocimiento de la anatomía y una delicada habilidad manual. Resumen La autoorganización es una propiedad inherente a los seres vivos. La enfermedad es una forma de autoorganización. La presencia de interferencias acumuladas durante la vida y silenciadas por los tratamientos impositivos permite explicar la aparición de síntomas o de alteraciones en la estructura a partir "de la nada". La medicina facilitadora de la autoorganización por medio de impulsos con lidocaína o procaína permite eliminar dichas interferencias. De este modo constituye un modo inespecífico, sumamente útil, prácticamente no tóxico, que le permite al organismo alcanzar su estado de salud. Lectura complementaria Tipos de tratamiento con lidocaína Reparación y revitalización de tejidos lesionados
Lidocaína-Procaína (artículo destinado a profesionales) Indice General Buscador por palabras Consulta Copyright ©
2008 [Dr. Pablo R. Koval].
|