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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
Dolor Persistente y Otros Problemas Complejos


 

 ÓRGANOS INTERNOS

DOLOR y

 PROBLEMAS FUNCIONALES

 

Dr.  Pablo Rubén Koval
Médico Especialista

Escuela de
Medicina para la Autoorganización:

cursos de terapia neural,
odontología neurofocal y
modulación neuromuscular



Casos clínicos

(única medicación lidocaína muy diluida)

Caso 1: Compromiso del estado general por diarrea crónica
originada a partir de diversos campos interferentes.

Caso 2: Colon irritable y dispareunia por amigdalitis, resfríos y otitis en la infancia.
Caso 3: Hernia inguinal. Retención urinaria post-cirugía de hernia inguinal
Caso 4: Quemadura ginecológica. Quemadura intravaginal por ácido tricloroacético
Caso 5: Apendicitis:
compromiso del estado general que se agravó a
pesar (o como consecuencia) del drenaje quirúrgico de un absceso apendicular

Caso 6: Esofagitis química por medicamento (alendronato)
Caso 7: Arritmia cardíaca discapacitante por irritación muscular del simpático cervical


Caso 1: Compromiso del estado general por diarrea crónica originada a partir de diversos campos interferentes.

Mujer de 65 años que consultó por compromiso del estado general por diarrea crónica desde hacía 11 años. Presentaba un promedio de 8 a 12 deposiciones diarreicas diarias acompañadas de dolor abdominal a veces intenso. Esto deterioró no sólo su estado general por pérdida de líquido y nutrientes, sino también su vida de relación y la posibilidad de desplazarse más allá de ciertas distancias por la necesidad de tener siempre un baño cerca. Diagnosticada como portadora de colon irritable fue medicada en forma permanente con antidiarreicos. Sufría además de dolor persistente en hombro derecho y región lumbar. Presentaba también trastornos del sueño.

En su historia de vida se destacaban los siguientes hechos: operación de amígdalas y adenoides a los 6 años, de apéndice a los 15, tres embarazos, un aborto y dos partos con cesárea, operación de hemorroides a los 30 años.

En la primera sesión se hizo una aplicación de lidocaína al 0.375% por vía pelviana suprapúbica y en la cicatriz de la cesárea.  Como resultado disminuyó el número de deposiciones diarias y el dolor abdominal, mejoró el sueño, mejoró el dolor lumbar y desarrolló un cuadro tipo gripe con resfrío y dolor de garganta.

La mejoría del sueño señaló que el área tratada estaba irritando persistentemente al sistema nervioso central comprometiendo la calidad del sueño. El cuadro respiratorio alto fue una reacción al tratamiento, no una complicación, y constituyó un "salto de campo", es decir que el organismo indicó un área de interferencia aún no resuelta.

En la segunda sesión, cuatro días después de la primera, se hizo la aplicación de lidocaína en faringe y adenoides. Como respuesta presentó un cuadro de eliminación de gran volumen de mucosidad por vía nasal y mejoría aún mayor del cuadro intestinal. Aún persistía dolor en la fosa ilíaca izquierda y en el hombro.

En la tercera sesión, tres semanas después de la primera se aplicó modulación neuromuscular en la región del hombro y en la musculatura de la pared anterior del abdomen.  Como resultado mejoró la sintomatología del hombro, el dolor abdominal y aparecieron molestias en la región del ano (nuevo salto de campo).

El dolor en hombro derecho persistía desde los 15 años de edad. Mejoró tras la aplicación en las cicatrices de la amigdalectomía y se resolvió con modulación neuromuscular.  El dolor muscular por disfunción de la unión neuromuscular suele originarse en un campo interferente, suele adquirir autonomía y requerir tratamiento local y puede convertirse a su vez en un nuevo campo interferente (en este caso la contractura de la pared abdominal era en parte causa de la irritación intestinal).

En la cuarta aplicación se trató la región de la cicatriz de las hemorroides. Durante el mes siguiente cesaron completamente las diarreas. Hasta que presentó un cuadro de diarrea explosiva con sangrado tres meses después de la primera consulta.

En la quinta sesión se aplicó lidocaína al 0.375% por vía pelviana suprapúbica, en la cicatriz de la cesárea y en la del apéndice. Durante el mes siguiente la mejoría fue manifiesta en todos los aspectos, con pequeños episodios diarreicos aislados.

En la sexta sesión, cuatro meses después de la primera, se repitieron los procedimientos efectuados en la quinta. La paciente se mantiene libre de síntomas desde el 13 de setiembre de 2006.


Caso 2: Colon irritable y dispareunia por amigdalitis, resfríos y otitis en la infancia.

Mujer de 23 años que consultó por diarrea crónica de 10 años de evolución, de carácter violento, asociada a transpiración fría, dolor abdominal, todas las mañanas varias deposiciones (una hora para poder salir de su casa). El cuadro se agravaba con las menstruaciones. No recordaba ni relacionaba ningún hecho puntual con el inicio de los síntomas. 

Antecedentes de anginas, resfríos y otitis a repetición siendo niña.

Primera sesión: aplicación de lidocaína 0.375% en región amigdalina. Como resultado mejoró sustancialmente el cuadro intestinal. Durante los 20 días siguientes presentó un solo episodio de diarrea con mareo. Menstruación sin molestias intestinales.

En la segunda sesión, 20 días después de la primera se efectuó una aplicación en región amigdalina y otra en el área de las mastoides (por sus antecedentes de otitis). Durante los siguientes 20 días los síntomas cedieron completamente. Luego aparecieron nuevamente sin llegar al nivel inicial. Mejoraron sus menstruaciones.

La tercera sesión se hizo tres meses después de la segunda. La aplicación se efectuó en los ganglios esfenopalatinos por vía del maxilar superior y en la región amigdalina. Obtuvo una mejoría que duró 30 días y presentó disuria.

En la cuarta sesión 35 días después de la tercera se interpretó la cistitis como un salto de campo, es decir como un campo interferente que se puso de manifiesto. En consecuencia se efectuó una aplicación ginecológica por vía suprapúbica. Las molestias urinarias no cedieron, urocultivo positivo para cocos  y el cuadro de diarreas empeoró por unos días.

Ante esta situación se volvió a interrogar a la paciente quien contó que inicialmente (hasta antes de la primera sesión) sufría de dispareunia leve (molestias en la relación sexual) que desapareció con la aplicación en amígdalas (!). También recordó que sus otitis de niña se asociaban con actividad en piscina y que solía tener también cistitis en forma concomitante (!).

Se interpretó que el problema no estaba en la pelvis sino que seguía en orofaringe con la posibilidad de haber pasado al nivel del simpático cervical teniendo en cuenta la respuesta poco duradera de las aplicaciones en faringe y en esfenopalatinos.

En la quinta sesión, 20 días después de la cuarta se efectuó una aplicación en la región amigdalina y otra a nivel del ganglio estrellado derecho (5 cc de lidocaína al 0.375%) y se indicó suspender los antibióticos suministrados por una médica ginecóloga para combatir la infección urinaria. Tras la aplicación presentó un estado de somnolencia que duró 6 días, lo cual habitualmente indica la anulación de un campo irritativo sobre el sistema nervioso central. Cuatro días después de la 5ª sesión habían desaparecido la disuria y sus diarreas. La paciente se mantiene libre de síntomas y disfrutando de un nuevo estado de bienestar durante todo el tiempo de control desde el 19 de agosto de 2007.


Caso 3: Retención urinaria post-cirugía de hernia inguinal.

Hombre de 77 años, activo, aún trabaja. Intervenido de urgencia por hernia inguinal atascada. En buen estado general previo, salvo antecedente de un ACV  7 años atrás con escasas secuelas. Tiene la boca en mal estado y no acepta consultar al odontólogo.

El paciente supera muy bien la intervención de urgencia. Por alguna razón que desconozco sale del quirófano con sonda vesical (próstata de tamaño normal, sin síntomas urinarios previos). Una vez en su casa al 5º día de la intervención se intenta retirar la sonda que lo tenía muy abatido. Durante 2 días fue imposible que recuperara su capacidad urinaria, fue necesario recurrir al sondaje intermitente. Recurre al centro médico donde lo operaron y vuelven a colocarle la sonda; luego el urólogo consultado pronostica necesidad de sonda permanente.

Día 15 de la intervención. El paciente comienza a deprimirse por la permanencia de la sonda y su futuro incierto.

La razón por la cual no puede recuperar su función urinaria normal, teniendo en cuenta que antes de la cirugía no tenía problema alguno, fue la sumatoria de la inyección peridural, la cirugía y el sondaje vesical.

Tratamiento

Día 1: Sin retirar la sonda Foley, se hace una aplicación en el área de la inyección peridural, en la cicatriz de la cirugía y por vía suprapúbica en la región del plexo vesical y prostático. Se indica el clampeo de la sonda cada 3 horas.

Día 2: Se retira la sonda Foley. A las 6 horas es necesario un sondaje con sonda Nelaton. Luego empieza a orinar espontáneamente.

Día 3: Orina espontáneamente con ardor-dolor. Se repite la aplicación por vía suprapúbica.

Día 4: Persiste ardor-dolor intenso. La orina es turbia. Se indico ciprofloxacina 1 g x día x 5 días.

Día 9: Sín síntomas urinarios. Alta.

Discusión

En este paciente puede demostrarse cómo un trastorno funcional de la vejiga es el resultado final de un proceso que se inicia con la inyección peridural y sigue con la cirugía más el sondaje. La aplicación de lidocaína muy diluida en los sitios mencionados facilitó la autoorganización del sistema y la recuperación de la función.


Caso 4: Quemadura intravaginal por ácido tricloroacético.

Mujer de 50 años. En estado de muy buena salud consultó al ginecólogo para evaluación Papanicolau anual. El ginecólogo confundió los frascos donde guardaba sus soluciones y aplicó ácido tricloroacético (usado para el tratamiento del virus papiloma humano HPV) en cantidad abundante lesionando un 80% de la mucosa vaginal sin compromiso de la capa muscular, de acuerdo a la evaluación efectuada por un segundo ginecólogo. Este profesional indicó tratamiento local con antibióticos. Nos consultó al tercer día de la quemadura.

Día 3: Síntomas de presentación: dolor intenso, secreción vaginal maloliente y severo estado de angustia. El planteo efectuado fue el siguiente: 1) la severa irritación regional provocó una intensa reacción inflamatoria del sistema nervioso; en ese estado lo más probable era que el proceso se agravara con lesión de la musculatura vaginal y posterior cicatrización lo cual afectaría la capacidad funcional de la vagina. 2) por otra parte, la actividad trófica reparadora está regulada también por el sistema nervioso. 3) por lo tanto lo más lógico y útil era evitar la actividad inflamatoria reaccional y recuperar la actividad trófica normal del sistema nervioso. Se propuso tratamiento con lidocaína al 0.375% por vía suprapúbica. El resultado fue alivio inmediato del dolor y cambio sustancial del estado de ánimo. Se suprimió la administración local de antibióticos. Al día siguiente la secreción se redujo notablemente.

Nota: la supresión inflamatoria de los agentes antiinflamatorios no esteroideos y esteroideos se produce a nivel del sitio inflamado, y no a nivel del origen del proceso en el propio sistema nervioso. La lidocaína actúa causalmente, los fármacos antiinflamatorios sintomáticamente.

Día 6: Control ginecológico con el segundo especialista: mejoría marcada, recuperación de un 50% de la mucosa lesionada. (Nota, por razones obvias el ginecólogo no supo en ningún momento que la paciente había dejado los antibióticos y estaba recibiendo una terapéutica distinta).

Día 7: Reapareció la secreción, acompañada de molestia intravaginal moderada y estado de angustia. Tratamiento: aplicación suprapúbica de lidocaína con alivio inmediato de la sintomatología. La secreción prácticamente cesó al día siguiente.

Día 10: Reaparición de la sintomatología en grado leve. Se repitió la aplicación suprapúbica con alivio inmediato de los síntomas.

Día 12: Control ginecológico: recuperación de la mucosa en un 80%.

Día 14: Por persistencia de la sintomatología (grado leve) se repitió la aplicación suprapúbica.

Día 20: Control ginecológico: recuperación total. Alta médica.

Nota: El cambio sintomático inmediato tras la aplicación de lidocaína en el área del plexo útero-vaginal corroboró el efecto potenciador inflamatorio del sistema nervioso irritado así como la actividad inhibidora causal de la lidocaína. Es interesante observar que la acción propia de este medicamento de muy corta duración de acción (2-3 hs) fue superada con creces. Esto se observa casi siempre y se debe a la modificación electroquímica que produce en el sistema nervioso. La acción mantenida en el tiempo es en realidad la manifestación de esos cambios.

Por supuesto, no se puede saber qué hubiera ocurrido esperando la evolución natural del cuadro, pero la experiencia médica mundial señala las graves secuelas que deja una quemadura química de un músculo.


Caso 5: Apendicitis: compromiso del estado general que se agravó a pesar
(o como consecuencia) del drenaje quirúrgico de un absceso apendicular

Hombre de 69 años. Dos meses antes en buen estado de salud presentó una apendicitis con formación de un absceso (fiebre, dolor abdominal, inapetencia, compromiso del estado general) que fue drenado quirúrgicamente. A partir de allí el enfermo no se recuperó. Perdió peso (9 kg), no toleraba el alimento. Permaneció internado recibiendo antibióticos e hidratación parenteral. El deterioro fue progresivo, se sumó angustia, depresión y la consiguiente repercusión familiar. Pronóstico reservado.

El paciente estaba internado en un centro asistencial cerrado para médicos ajenos al plantel, de modo que la familia tuvo que externarlo transitoriamente y acompañarlo a nuestra consulta.

Composición de lugar frente al enfermo: 1) el paciente previamente tenía buen estado de salud al punto que su organismo pudo bloquear el proceso infeccioso apendicular; 2) la intensidad de la irritación bacteriana sumada a la irritación quirúrgica provocó una reacción del sistema nervioso (bucles de retroalimentación positiva) que comprometió aún más su estado general.

Día 1º: El área del apéndice estaba ligeramente indurada y sensible a la presión. Se hizo una aplicación de lidocaína al 0.375% en torno al área indurada y en la cicatriz del drenaje. Se complementó con la aplicación en la cadena ganglionar simpática derecha a nivel de L1 y L2. El resultado inmediato fue sensación de bienestar. Se le indicó interrumpir los antibióticos, no volver al sanatorio y permanecer en su domicilio particular.

Día 4º: Se observó mejoría del estado general y del ánimo, recuperación del apetito. Apareció edema e induración en el antebrazo izquierdo por trombosis venosa braquial  en sitio de la hidratación parenteral. Se efectuó la aplicación de lidocaína al 0.375% en torno a dicha área en el brazo. Se volvió a hacer una aplicación en el área apendicular.

Día 7º: Recuperación casi total, comenzó a ganar peso. Por iniciativa propia empezó a hacer actividades incluso gimnasia. Se efectuó una tercera aplicación en el área apendicular que en ese momento era de aspecto similar a la fosa iliaca izquierda pero ligeramente sensible a la palpación. La zona de trombosis estaba desedematizada, persistía cierto grado de induración venosa, se repitió la aplicación en ese sitio.

Se le dio el alta con control telefónico. La evolución fue sin complicaciones.

Nota: en este caso la aplicación local y en el sistema nervioso vegetativo regional de lidocaína modificó la actividad reaccional del sistema nervioso, que al actuar como totalidad estaba comprometiendo la vida del enfermo.


Caso 6: Esofagitis química por medicamento (alendronato)

Este caso es paradigmático porque muestra como la medicina puede comprometer la salud en forma progresiva. El paciente, un joven de 16 años diagnosticado como portador de enfermedad de Crohn, enfermedad intestinal asociada a diarrea crónica, es tratado de acuerdo al concepto clásico con antiinflamatorios, inmunomoduladores y corticoides.

Como consecuencia desarrolló osteopenia (osteoporosis), es decir pérdida de calcio óseo. Siguiendo la línea del pensamiento clásico recibe tratamiento con alendronato. Este medicamento le causa erosión de la mucosa del esófago. La esofagitis le causa dolor intenso por detrás del esternón y dificultad para ingerir líquidos y alimentos. Durante cinco días no puede alimentarse y con dolor a pesar del tratamiento recibido a base de morfina e inhibidores de la secreción ácida del estómago. Comienza a perder peso; el siguiente paso hubiera sido administrar alimentación por vía intravenosa procedimiento que se asocia con otras complicaciones.

En este punto requieren nuestra participación. Procedemos cambiando la concepción del tratamiento. Para aliviar el dolor y permitir la alimentación es necesario que el organismo se autoorganice y repare la mucosa de su esófago. A la hora 8.00 PM se efectua una aplicación epigástrica (plexo solar) y en la región de las amígdalas. Inmediatamente mejora el dolor. Se suspende la administración de morfina. A las 10.00 AM del día siguiente puede alimentarse normalmente. Se le da de alta.

Estamos esperando que sus padres decidan cambiar el enfoque terapéutico de la enfermedad de Crohn, acepten que el joven deje de recibir medicación tan agresiva recurriendo a la medicina para la autoorganización.


Caso 7: Arritmia cardíaca discapacitante por irritación muscular del simpático cervical

Hombre de 55 años con arritmia cardíaca discapacitante de varios años de evolución. Con medicación el problema resulta parcialmente controlado.

En base a la visión totalizadora que tenemos, abordamos la sintomatología buscando posibles campos interferentes. El tratamiento mejoró el estado general, la calidad del sueño, el estado de ánimo y le ayudó a resolver cuestiones personales y laborales pendientes, pero no resolvió la arritmia.

Como se trata de un hombre corpulento con cuello grueso, técnicamente es difícil acceder al ganglio estrellado. Por esa razón se dejó este procedimiento como último recurso.

Finalmente se intentó primero con el lado derecho. La técnica pudo llevarse a cabo, pero se obtuvo una mejoría parcial.

A la semana siguiente se procedió con el lado izquierdo. Al intentar acceder al ganglio nos encontramos con el músculo escaleno anterior doloroso y muy reactivo al contacto con la aguja. Se estableció el diagnóstico de puntos gatillo y se procedió a su desactivación con la técnica de modulación neuromuscular. No se pudo llevar a cabo el tratamiento sobre el ganglio estrellado. Pero la respuesta fue espectacular, las arritmias fueron desapareciendo en el transcurso de los días y la mejoría se mantiene.

Conclusión: el músculo escaleno puede irritar al simpático cervical y causar arritmias. Es de señalar que una irritación del simpático también puede causar un infarto cardíaco o cerebral.


Lectura complementaria:

Medicina para la autoorganización

Terapia neural

Dolor y problemas funcionales respiratorios

Dolor y problemas funcionales digestivos

Dolor y problemas funcionales circulatorios

Dolor y problemas funcionales urinarios

Dolor y problemas funcionales genitales femeninos

Dolor y problemas funcionales genitales masculinos

Capítulo destinado a los profesionales de la salud


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