CASO CLINICO

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Terapia neural en proceso inflamatorio/infeccioso agudo

 

 

Dr Heberth García Rincón,
Colombia, octubre 2004

Paciente de 78 años, sexo femenino, quien 9 días antes de la consulta  presenta caída desde su propia altura, produciéndose herida cortante en  región frontal lado izquierdo y laceración en tobillo derecho. Al parecer  la herida frontal contaminada con tierra; la paciente se practica  tratamientos caseros; al día siguiente acude a consulta a un servicio de  urgencias, donde debido a la infección deciden hacer limpieza pero no  suturar, envían antibióticos y al parecer vacuna contra el tetanos (no la  gammaglobulina), 7 días después de la caída presenta edema facial y dolor en  el cuello. El día de la consulta conmigo (9 días después de la caída)  presenta una fascies leonina, eritema facial y edema marcado en oreja  derecha que se acompaña de eritema; además rigidez y dolor severo en el  cuello a la palpación, dolor con la sola palpación superficial y formación  de una especie de nódulos desde la región cervical hasta la coronilla,  también fiebre (38 C) y un cuadro hemático con blancos normales pero con 72  segmentados. El cuadro para mi es totalmente confuso, inicialmente no sabía  dónde poner el impulso neuralterapéutico, sin embargo me decido por hacer lo  evidente, aplicar en la herida y un cuero cabelludo (hora 3 p.m.). Dos horas más tarde la paciente me llama y me comunica que la fiebre  desapareció, que ya puede palparse el cuello y el edema ha disminuído. Dos días más tarde regresa a consulta, persiste el eritema y edema de la  oreja y un ligero nivel de dolor y espasmo en la región cervical; repito la  aplicación y la cito a los 3 días. Al asistir a este ultimo control, todos  los síntomas han remitido al 100%.

 

 

Comentario 1:
Dr Pablo Koval, Argentina,
octubre 2004

 

A colación quisiera comentar el caso de un joven en muy buen estado de salud que sufre traumatismo lacerante en la región del tendón de Aquiles (sin ruptura) por caída de un banco de hierro sobre su tobillo. Es tratado con inmovilización, antibióticos, antitetánica. Al pasar los días y al ponerse la herida de mal aspecto el traumatólogo inmoviliza el tobillo como si hubiera ocurrido ruptura del tendón, es decir en extrema hiperextensión, con yeso y ventana. La herida en lugar de mejorar se mantuvo abierta y con aspecto sanioso durante más de 40 días.

Al examinarlo, indico inmediatamente retirar el yeso e infiltro la herida con lidocaína al 0.375%. El cambio de aspecto fue inmediato. Fue necesario repetir el procedimiento en total 2 veces. La herida curó en 10 días perfectamente por segunda. Fue también necesario eliminar trigger points de los músculos de la pantorrilla (gemelos y sóleo) acortados por la hiperextensión del tobillo.

Evidentemente el traumatismo fue de tal magnitud que produjo un desequilibrio autonómico en la región. La repolarización del área llevó a una rápida curación.