BIOCIBERNETICA y

TERAPIA NEURAL

 


 

Citoesqueleto celular y fenómenos cuánticos

El equilibrio perdido: biocibernética práctica

 

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Citoesqueleto celular y fenómenos cuánticos

Nota publicada en la página web terapianeural.com

 

Dr Julio César Payán, 
Colombia.

El proceso de complejidad celular iniciado en las eucarióticas, hace unos 2.000 millones de años, se presentó gracias a procesos evolutivos de cooperación antes que de competencia. La evolución no ha sido de tipo mecánico sino sistémico, o sea de relación de redes y conocimiento, inicialmente con el caldo primario y poco a poco con todo el universo. Uno de los organelos de las células eucarióticas son los microtúbulos que hacen parte de lo que se ha llamado el citoesqueleto celular. Inicialmente se pensó que el citoesqueleto desempeñaba únicamente un papel mecánico manteniendo la forma de la célula, de ahí su nombre, pero estudios posteriores han demostrado que su papel es funcional, muy amplio e importante.

Los principales elementos del citoesqueleto son los microtúbulos, micro filamentos de actina, filamentos de miosina, filamentos intermedios y macromoléculas proteicas diversas que forman un conjunto dinámico. La microscopía electrónica ha mostrado que el citoplasma celular contiene cilindros muy delgados y largos llamados microtúbulos formados por dímeros proteicos que se organizan en forma de hélice. El microtúbulo está en constante reorganización, creciendo en uno de sus extremos gracias a la polimerización de dímeros de tubulina y disminuye en el otro extremo gracias a la despolimerización local, conforma así un proceso de positivo y negativo de tipo dieléctrico. Los procesos de acortamiento y alargamiento de los microtúbulos son debidos a un proceso de desequilibrio (orden propio) entre polimerización y despolimerización (recordar los principios Yin y Yang de la acupuntura).

Roger Penrose plantea que el citoesqueleto es una forma de esqueleto, sistema muscular, piernas, sistema circulatorio y sistema nervioso, todos ellos en uno. Para Penrose es importante observar que la disposición de los microtúbulos en la célula, matemáticamente sigue uno de los famosos números de la serie de Fibonacci: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, donde cada número se obtiene de la suma de los dos anteriores. Esto según el autor citado podría ser fortuito, pero es bien sabido que los números de Fibonacci aparecen frecuentemente en los sistemas biológicos. En abetos, flores de girasol y troncos de palmeras se encuentran disposiciones espirales y helicoidales (también en el DNA), que implican la interpretación de giros a derecha e izquierda, donde el número de filas para una mano y el número para la otra son dos números de Fibonacci consecutivos. Para nosotros estas fórmulas matemáticas que llevan patrones de forma son representaciones de la quinta dimensión. Penrose plantea una hipótesis muy importante como es la que en los microtúbulos se ven fenómenos cuánticos que explican parte del accionar neuralterapéutico.

Fenómeno de coherencia cuántica – Fenómeno en Segundos

Siguiendo con las teorías de Penrose, en los microtúbulos se presenta el fenómeno de coherencia cuántica, ya sospechado por otros autores como Fröhlich (1975), quien postulaba que mientras la energía del impulso metabólico sea suficientemente grande y las propiedades dieléctricas de los materiales interesados sean lo bastante extremas, existe la posibilidad de coherencia cuántica a gran escala, similar a la que tiene lugar en los fenómenos de superconductividad y superfluidez (a veces mencionados como condensaciones de Bose–Einstein), incluso a las temperaturas de los sistemas biológicos. Una condensación de Bose-Einstein es como si el sistema entero que contiene un gran número de partículas se comportase globalmente de forma muy parecida a como lo haría el estado cuántico de una simple partícula, excepto que todo queda reescalado de forma apropiada.

Originalmente tales estados eran atribuidos a la membrana celular. Penrose plantea que según sus estudios es posible que se presenten también en los microtúbulos.

Fröhlich, según Penrose, es "un firme defensor de la idea de que la condensación Bose-Einstein puede proporcionar el sentido unitario del yo, que parece característico de la conciencia. Otros autores que comparten esta idea son Ian Marshall (1989), Zohar y Marshall (1984) y Lockwood (1989). Uno de los primeros defensores de la actividad de holograma global (esencialmente cuántico) coherente a gran escala en el cerebro fue Karl Priblam (1966, 1975, 1991).

La acción neuralterpética: Siguiendo con los planteamientos hasta aquí propuestos y recordando la gran propiedad dieléctrica de la procaína y su selección por el sistema nervioso, podemos colegir que al colocar el impulso neuralterapéutico en un lugar específico se presentan cambios cuánticos de tipo Bose-Einstein en microtúbulos de un gran sistema celular que mediante el fenómeno del Clauser y Aspect (según el cual un fotón o un electrón cambia su spin de manera simultánea con otro que ha estado con éste en un estado inicial psi, no importa a cuántos años luz de diferencia se encuentren), se propagan simultáneamente a los microtúbulos de todas las células de un organismo (sentido unitario del yo), que estando en condiciones adecuadas desencadena un fenómeno en segundo. Se presentarían cambios cuánticos intracelulares con fenómenos de readecuación enzimática del ADN mitocondrial, de los centríolos (que son como los cerebros de los microtúbulos) y, en fin, un ordenamiento propio de todo el sistema del enfermo que daría como resultado el fenómeno en segundos.

Cambios mentales tras la aplicación de TN: Pero no sólo me quiero referir al fenómeno en segundos sino también a algo que hemos presentado en nuestras charlas y conferencias como son los cambios mentales que se aprecian cuando hay procesos de curación en la Terapia Neural, estos tendrían también una relación con los fenómenos cuánticos de la condensación de Bose-Einstein que proporcionarían “el sentido del yo”.

Penrose plantea: "Aceptemos entonces la posibilidad de que la totalidad de los microtúbulos en los citoesqueletos de una gran familia de neuronas en nuestros cerebros pueden muy bien tomar parte en la coherencia cuántica global, o al menos que existe suficiente enmarañamiento cuántico entre los estados de microtúbulos diferentes en el cerebro, de modo que una descripción clásica global de las acciones colectivas de dichos microtúbulos no es adecuada".

Probables sitios de acción de la TN: Es absolutamente posible que la TN actúe a nivel de membranas celulares, a niveles del sistema nervioso y a nivel cuántico en los microtúbulos, esta hipótesis permite relacionar todos los procesos que observamos tanto en el fenómeno en segundos como en los resultados de mejorías y curaciones en nuestros pacientes, resultados que tampoco pueden ser explicados dentro de los paradigmas clásicos de la biología y la fisiología convencionales.

Por otra parte, es posible plantear que los llamados fenómenos de metástasis de procesos cancerosos se hagan no de manera mecánica (circulación, linfa) como lo han planteado los estudios ortodoxos sino por procesos cuánticos vibracionales, esto también explicaría por qué en ocasiones con TN se modifican estados carcinomatosos aún metastásicos.

Los procesos de coherencia cuántica intratubular dan también pie para pensar en esa quinta dimensión que ya una y otra vez hemos planteado en otras oportunidades.

La naturaleza y las leyes biológicas: Quiero terminar recordando un párrafo de Penrose que es contundente: "El que los físicos humanos sean, por el momento, fundamentalmente ignorantes de esta teoría no es, por supuesto, un argumento en contra de que la naturaleza haya hecho uso de la biología. La naturaleza sacó ventaja de los principios de la dinámica newtoniana mucho antes que Newton, de los fenómenos electromagnéticos mucho antes que Maxwell y de la mecánica cuántica mucho antes que Plank, Einstein, Bohr, Heisenberg, Schrödinger y Dirac. ¡Con una antelación de algunos miles de millones de años!. Es sólo la arrogancia de nuestra época actual la que lleva a muchos a creer que conocemos ahora todos los principios básicos que pueden subyacer en todas las sutilezas de la acción biológica. Cuando algún organismo es bendecido con la fortuna de tropezar con una acción sutil semejante, puede aprovechar los beneficios que este proceso físico le confiere. Entonces la naturaleza sonríe a dicho organismo y a sus descendientes, y permite que la acción física sutil se conserve de generación en generación en números cada vez mayores, a través de su poderoso proceso de selección natural". 

 

 

 

El equilibrio perdido: biocibernética práctica
mareo, vértigo, caídas, trastornos de la marcha

 

 

Dr Pablo R. Koval
Buenos Aires, Argentina, 30/1/04

El equilibrio y la capacidad de caminar son propiedades del ser humano indispensables para su supervivencia y para la vida de relación que son tomadas con la naturalidad de todo aquéllo que se posee sin esfuerzo; pocas veces uno se pone a pensar por qué razón simplemente funciona.

El ser humano en posición erecta es básicamente inestable, con una pequeña base de apoyo, un centro de masa en posición elevada y la tendencia a que cualquier actividad lleve el centro de masa fuera de la base de apoyo, la persona no se cae porque cuenta con un dispositivo biocibernético que lo mantiene en equilibrio. Cualquier actividad provoca desequilibrio y en consecuencia la evolución ha conducido al desarrollo de un complejo sistema donde interviene el sistema nervioso y el muscular para mantener el equilibrio durante las diferentes actividades humanas.

En términos simples esto puede describirse como un sistema de retroalimentación donde por un lado ingresa la información a través de la visión, la propriocepción y el aparato vestibular del oído interno. Esa información, siguiendo sus vías nerviosas respectivas, llega a diferentes partes del cerebro, cerebelo y tronco para su procesamiento. A partir de las áreas de control central salen los impulsos nerviosos que causan contracciones musculares destinadas a ajustar el equilibrio. Este nuevo estado (nueva información) es tomado a su vez por el sistema manteniendo en movimiento permanente al circuito biocibernético. Se desconoce aún la forma y la importancia de la información subatómica en los seres vivos -es decir el modo en que se aplican las leyes de la física cuántica en los procesos biocibernéticos-  aunque existen fuertes sospechas de su participación. Cada parte de nuestro cuerpo "sabe" dónde está el resto del cuerpo, cada parte de nuestro cuerpo puede conocer por adelantado la nueva posición que va a asumir el cuerpo. Asi como se producen respuestas reactivas a los cambios de posición y frente a situaciones de desequilibrio, también existen reflejos anticipatorios que permiten la estabilización de la posición del cuerpo antes de llevar a cabo un movimiento planeado. Además de los cambios físicos, íntimamente la persona produce cambios para adaptarse emocionalmente a la nueva situación, si de caminar por la acera tiene que bajar y cruzar la calzada; si de estar en la cama necesita levantarse con cierta urgencia para ir al toilette; si tiene que bajar una escalera empinada, etc. Las respuestas posturales que incluyen un ajuste anticipatorio preparatorio para una pérdida de equilibrio predecible e inminente emplean un mecanismo de alimentación anterógrado (feedforward).  Estas estrategias reflejan experiencias aprendidas previamente en situaciones semejantes. Las reacciones compensatorias para recuperar el equilibrio tras una alteración inesperada constituyen un mecanismo de activación retrógrado (feedback).

El ingreso de datos al sistema de equilibrio proporciona mucha más información que lo que normalmente necesita. Esta redundancia de información significa que el equilibrio puede mantenerse normalmente en ausencia de cierta información (por ej., cuando los ojos están cerrados), aunque en estas situaciones el grado de sintonía fina puede ser inferior. Esa redundancia puede significar también que cuando aparecen los trastornos del equilibrio, mareos, vértigo, caídas, el sistema ya se encuentre severamente comprometido. La visión proporciona la porción más importante de información y normalmente puede compensar la falta o la disfunción de otros sistemas sensitivos. La información proprioceptiva proviene de las plantas de los pies, de los husos musculares de los miembros inferiores y de las articulaciones y de la riquísima inervación sensitiva que tienen los mecanorreceptores de la columna cervical. La información proprioceptiva puede distorsionarse en articulaciones dañadas por procesos inflamatorios, en músculos con puntos gatillo activos o latentes lo cual puede traducirse en desequilibrio y pérdida de seguridad en la marcha. El sistema vestibular trabaja conjuntamente con los sistemas visual y proprioceptivo. Está constituido por tres partes: uno sensitivo periférico (canales semicirculares -crestas- y otolitos -máculas-), otro de procesamiento central  (pedúnculo y cerebelo) que integra las señales y tras combinarlas con la información visual y proprioceptiva, envía la información al tercer componente de control motor (músculos oculares y médula espinal). De esta relación surgen dos sistemas reflejos el vestíbulo-ocular y el vestíbulo-espinal. El sistema vestibular ayuda a resolver información sensitiva conflictiva cuando estímulos visuales o proprioceptivos proporcionan información y respuesta inadecuada, como en el caso de un campo visual en movimiento o una superficie de apoyo complaciente. Bajo estas circunstancias el sistema vestibular rechaza rápidamente la información errónea conservando la postura normal.

En forma didáctica puede decirse que el control del equilibrio está organizado en varios niveles estrechamente vinculados. En un nivel inferior los sistemas sensitivos y músculo-esqueléticos; en un sistema intermedio las áreas de procesamiento central como el cerebelo, el tronco cerebral y la corteza motora y sensitiva; en un nivel superior las áreas de planeamiento motor incluyendo los lóbulos frontales. La realidad supera estos esquemas divisorios.

La complejidad de este sistema como el de muchos otros sistemas biológicos, y el hecho de que funcione, debería conducir a un estado de admiración permanente hacia la naturaleza. En situaciones extremas de pérdida de visión, pérdida del aparato vestibular, pérdida de función de la cadera o la rodilla, etc. la explicación de pérdida de la función del equilibrio es fácilmente entendible. Cuando no hay una razón evidente y la persona, generalmente un anciano, empieza a sufrir caídas la medicina convencional entra por caminos oscuros.  La medicina clásica ordena las causas de las caídas en base a sus propios diagnósticos, entonces incluye a la epilepsia, enfermedad de Parkinson, miopatías y neuropatías, síncope cardiogénico, hipersensibilidad del seno carotídeo, arrtimias cardíacas, espondilosis cervical, hidrocefalia normotensiva, demencia y disfunción autonómica con hipotensión postural.  La medicina convencional clasifica a los síndromes de caída en: 1. Deficit sensitivo múltiple: algunos de los sintomas como mareo, falta de equilibrio y caídas están vinculadas con déficit, a veces de un grado relativamente pequeño, de una cantidad de sistemas sensitivos. 2. Enfermedad cerebrovascular: trastornos asociados con alta probabilidad de caída. La demencia por infartos pequeños y múltiples con alteración de la marcha y del estado cognitivo. El ACV. 3. Marcha del lóbulo frontal y trastornos del equilibrio: dificultad para iniciar la marcha, falta de estabilidad al girar, irregularidad en la cadencia de la marcha y/o marcha con arrastre de los pies. 4. Ataque súbito con caída de causa idiopática: caída sin aviso, sin pérdida de la conciencia, sin aparente función anómala de las piernas, no inducido por cambios de posición o movimiento de la cabeza, no acompañado por vértigo u otra sensación cefálica, no asociado con mioclonias.

El consumo de cualquier fármaco puede asociarse con aumento de la probabilidad de caída: sedantes, hipnóticos, tranquilizantes mayores, antihipertensivos, anti-parkinsonianos, antidrepresivos, AINES, diuréticos, alcohol.

En geriatría, como ya ha sido expuesto en otro escrito publicado en este foro, la caída representa una de las vías comunes en que puede manifestarse una enfermedad aguda en forma inespecífica - forma parte de los llamados "gigantes" de la geriatría. Tiene carácter premonitorio, "tras una caída puede sobrevenir el derrumbamiento global de la persona", es decir que la caída está poniendo de manifiesto una alteración grave de los sistemas homeostáticos, indica que el organismo hasta ese momento podía compensar las deficiencias, faltaba un estímulo adicional para alterar finalmente los sistemas de regulación; ese estímulo puede estar representado por una neumonía, un bolo fecal, una emoción, cierto grado de deshidratación, la ingesta de un fármaco, etc. etc. Existen estudios que muestran una asociación entre prácticamente cualquier factor y una caída, asi como otros que muestran que tales factores no están asociados con pérdida del equilibrio. La medicina clásica intenta cuantificar, hacer estadísticas y a partir de allí sacar conclusiones, se olvida de la individualidad de la persona. La medicina convencional simplemente busca el desencadenante, trata de limitarlo, bloquearlo, logrando a veces una corrección transitoria hasta que un nuevo estímulo, distinto, determina una nueva forma de manifestarse la  enfermedad; por ejemplo, estado de confusión, incontinencia urinaria, etc.

Frente a la persona que presenta caídas y pérdida del equilibrio, descartados los factores groseros comentados, correspondería hacer una anamnesis completa en la búsqueda de posibles interferencias. Son las inteferencias adquiridas durante la vida las que llevan al organismo a la pérdida de la regulación biocibernética natural, al estado de enfermedad y de riesgo de derrumbe general. Cualquier interferencia puede afectar la función del extremadamente sensible sistema de información y respuesta necesario para mantener el equilibrio y caminar. Este sistema como cualquier otro sistema biocibernético requiere recibir, codificar, almacenar, modular y retrasmitir la información sin interferencias. 

Hay que tener presente que en el grupo etario mayor las interferencias son, casi siempre, múltiples. Que es necesario hacer un trabajo minucioso de desinterferencia y no esperar "mágicos" efectos en segundos, los cambios se irán produciendo paulatinamente. Es importante educar al enfermo y su familia para que puedan apreciar y trasmitir los pequeños cambios que vayan ocurriendo con el andar del tratamiento. Esa respuesta es la que debería guiar el accionar del neuralterapéuta en la siguiente sesión. Los mecanismos de adaptación en el anciano ocurren mucho más lentamente que en el adulto joven, por ésto deben dejarse pasar varios días (7-10-15) entre sesión y sesión y en cada sesión no deberían hacerse demasiados estímulos neuralterapéuticos, es probable que el organismo anciano no pueda manejarlos a todos y el resultado ser contraproducente. Un secreto es proponerse objetivos pequeños, alcanzables y compartirlos con el paciente y su familia. Los objetivos irán cambiando a medida que se cumplan los primeros. Cuando se encuentran y tratan las interferencias el sistema recupera su capacidad funcional y mejora paralelamente el estado de salud general de la persona. Es absolutamente necesario, además de corregir las interferencias, actuar regionalmente con el objeto de mejorar la visión, el oído y sobre todo eliminar puntos gatillo presentes en músculos antigravitacionales de los miembros inferiores (glúteos, cuadriceps, gemelos), región lumbar (cuadrado lumbar), región dorsal (dorsal ancho y pectoral) y del cuello (trapecio y esternocleidomastoideo) que pueden persistir pese a haber eliminado las interferencias.

Nota 1. El miedo a la caída. Es interesante señalar que el miedo a la caída no es patrimonio sólo de aquéllos que algunas vez se han caído. El miedo a caerse es una situación frecuentemente observada en la población anciana. Es probable que las dificultades por las que atraviesa su sistema biocibernético de mantenimiento del equilibrio dé la suficiente información como para crear la sensación de temor y restringir el movimiento. Una vez más la búsqueda de interferencias y su corrección probablemente redunde en el beneficio de recuperar la sensación de seguridad y, por ende, de bienestar.

Nota 2. El hecho de no poder incorporarse sin ayuda después de una caída. Incluso sin haber sufrido lesiones importantes el anciano muchas veces no puede reincorporarse por sus propios medios. Para las estadísticas de la medicina convencional esto se asocia con mayor riesgo de muerte, pérdida de la independencia personal y requerimientos de institucionalización. Evidentemente el compromiso de regulación es más severo. Nuestros esfuerzos como neuralterapéutas deberán extremarse.

 

Lectura complementaria: Geriatría y TN (*)