REALACIÓN MÉDICO-PACIENTE

desde la TN


Relación médico-paciente (El acto médico)

Dr Heberth García Rincón, 
Colombia

La  consulta es un acto social y por ende necesita al menos de dos personas, médico  y paciente, quienes se acercan a dicho evento con unas concepciones, expectativas [1] y esperanzas aparentemente similares que en el fondo no lo son tanto, pero van a tener una profunda incidencia sobre los resultados esperados, que no son exactamente los mismos para médico y paciente.

Considérese que el paciente tiene un conocimiento y percepción innata de su organismo, esto a su vez le da su propia vivencia de un trastorno orgánico ó enfermedad.  Ejemplo: fiebre, taquicardia, diabetes, etc.    Lo anterior conlleva a que el paciente tenga una elaboración muy personal de la génesis de su enfermedad, a pesar del aculturamiento médico ejercido por la ortodoxia.  Un paciente de un muy alto nivel cultural insistía en que a pesar de las explicaciones médicas recibidas, él no podía borrar su concepción de que el cáncer es como una gallina ciega, con una sola pata, la cual utiliza  para excavarle las entrañas al paciente.

Un médico que padezca tuberculosis, por mucho que haya visto el bacilo al microscopio y observado las lesiones en piezas de patología, no concebirá su padecimiento exactamente como lo leyó en los libros, es mas, a lo mejor ni se parezca, pues esa percepción innata de su organismo hará que tenga una sensación y una imagen de su enfermedad, que serán particularmente suyas.

Cuando el paciente no ha pasado por el adoctrinamiento médico ortodoxo, también hace su propia explicación, alguna vez en el consultorio del Dr. Julio C.  Payán; un campesino narraba muy coloridamente como se le formó su úlcera varicosa; “Dr. esto fue por una picadura de arco iris, venia ya tardecito para la casa cuando se me presento el arco, yo saque la macheta y le hice una cruz entonces el arco saltó a la izquierda y sentí el ardor en la pierna, me fui a la derecha pase rápido y como a los 8 días se emponzoño la piel y se formó la llaga....”.

Esta explicación es mucho más hermosa que la ortodoxa,  que habla de  dilatación de vasos, estasis venoso, congestión, inflamación, etc.  Además, en su entorno cultural esta visión es tan válida, o quizá más valida que la ortodoxa (por tanto el médico debe ser respetuoso de ella).

La suma de los factores enumerados hace que el paciente tenga sus propias vivencias y expectativas de la enfermedad además de su propio concepto y sensación de curación.  Será cuando alcance su vivencia de curación y su sentido de bienestar, lo que indique la curación y no cuando lo señalen los exámenes tecnimedicos, pues si estos se normalizan pero el paciente no se siente bien (estado de ánimo) no hablamos de curación.  De ahí la importancia de preguntar al paciente ¿cómo se siente?, pues muchísimas veces a pesar de no mejorar clínicamente, dice sentirse mejor, relacionarse mejor con la enfermedad y esto debe ser entendido como mejoría; el caso contrario de mejoría clínica pero empeoramiento del ánimo nos indica que el camino no es el adecuado y debemos evaluar seriamente el tratamiento instaurado.

También incidirá en la relación medico - paciente la lectura que este haga del medico, sus conceptos de la medicina, su entorno social etc.

Se  podría decir que es un sentir y pensar por parte del paciente que necesariamente influirá en los resultados de la terapéutica.

El medico tampoco escapa a esta explosión de expectativas y prejuicios, a pesar de la rutina que genera cada vez un paciente tras otro; allá en el fondo, estallan las incertidumbres y esa sensación de inmensa soledad que se experimenta ante ese gigante que es el paciente.  Se encontrará con factores como:  su conocimiento, experiencia, estado de ánimo, sus conceptos, la comunicación verbal y no verbal con el paciente, su sentimiento de solidaridad, sus propias expectativas ante la enfermedad y sus terapéuticas.

Hasta aquí no difiere mucho entre alternativo y ortodoxo el preacto medico, por llamarlo de algún modo, el actuar ortodoxo toma un camino marcado por la objetividad en el mejor  sentido que Francis Bacon exigía de la investigación científica.

Buscando obtener un Diagnostico (léase cajón para clasificar el paciente) que es su principal angustia, elabora una Historia clínica y acude a toda una gama de exámenes tecnimedicos que le confirmen su diagnostico, el cual lo lleva a unos patrones de conducta (esquemas de tratamiento, vademécum), que le garantizan un porcentaje de resultados esperados.  Esto origina un actuar mecánico, preestablecido, frío y libre de sentimiento (nada subjetivo),  que además, si falla exime al médico pues lo respaldan anaqueles de estudios ortodoxos que dicen que las cosas son así y punto.

El punto de partida de la Medicina Alternativa (Terapia Neural para el caso) es similar, también requiere de unos conocimientos, muchos de ellos ortodoxos, sin hacer de  la objetividad el centro pero tampoco desechándola, no es cosa de actuar porque sí.

Sin embargo, se busca no disociar entre cognición y sensibilidad como se estila en occidente.  Es decir, tratar de no separar conocimiento intelectual y sentimiento como tampoco excluir esas “vivencias que no logran expresarse plenamente en la estructura racional del lenguaje hablado” [2] (El Derecho a la Ternura.  Luis Carlos Restrepo).  Continuando con la idea se presta más  atención al "splacnisomai (sentir con las tripas)"[3]  que cita el Dr. Restrepo en la obra ya mencionada.

Es el actuar en este sentido el que muchas veces decide si se pone o no una aguja, ó que el ayuno no sea de  tres días si no de cinco, alguien lo podría llamar “olfato médico”.

Si aunamos, conocimiento necesario más sentimiento en el actuar médico se tendría una aproximación al “sentipensar” a que hace referencia el Dr.  Julio C. Payán en “Más allá de La Curación, La Enfermedad como Metáfora de un Propósito Vital”. (Borrador del libro "Lánzate al Vacío, se Extenderán tus Alas, que en el libro aparece enunciado como: "además del necesario conocimiento como es saber poner la aguja, los límites de lo posible, etc., se impone también el sentimiento")[4]

De esta manera el médico alternativo sumando sus vivencias, sus sentimientos y conocimientos buscará más que establecer un diagnóstico, iniciar un diálogo con el organismo del paciente el cual le indicará sus necesidades (Ayunos, dietas, aplicaciones de terapia neural)  con el fin de obtener su alto grado de organización que le permita continuar buscando su teleología.

Al final, no es un esquema preestablecido por el cuerpo medico el que determina que aplicación, cura ó ayuno necesita el paciente, sino la interpretación correcta del diálogo  con el organismo que tiene al frente y que se verá afectado por los factores ya mencionados.

Es en este sentido que se debe entender la relación solidaria médico-paciente, desde el punto de vista alternativo y no como el simple hecho de sonreír, saludar, ser amable pues esto se enmarca en una sana cordialidad.  La relación solidaria va más allá, implica un saludable diálogo en términos de igualdad, donde el médico no impone si no más bien trata de ayudar al organismo en sus esfuerzos de curación.


Bibliografía

  1. PAYAN JULIO CESAR.  Lánzate al Vacío, Se Extenderán tus alas.  Bogotá, Colombia: Mc. Graw Hill, 2.000.  

  1. RESTREPO, Luis Carlos.  El Derecho a la Ternura. Memorias del III Coloquio Nacional y I  Latinoamericano de Medicina Alternativa y Sociedad. Popayán, Colombia: Funcop-Cima, Agosto 1992.

 

 

Comentario 1

Dr
Pablo Koval, 15/7/04

 

Relación médico-paciente

Indudablemente este es un tema trascendente que se analiza poco. Es interesante tu observación en cuanto a la diferencia que existe en esa relación en una y otra medicina.

Durante muchos años ejercí como médico ortodoxo, tengo 29 años de médico, por unos 7 años me dediqué casi exclusivamente a tratar enfermos terminales con dolor a quienes aliviaba de diferentes modos pero principalmente usando la escalera de la OMS: AINEs-codeina-morfina sumándole tentativamente lidocaina EV y algunos bloqueos. Gran parte de mis éxitos los atribuyo a la relación que establecía con el paciente y su familia. Quiero decir con esto que lograba una relación que excedía la meramente medicamentosa o como vos decís –sonreir, saludar, ser amable. Eso me condujo al conocido “burn out” y ahora trato de eludir los enfermos terminales.

Sin embargo desde que he profundizado en la TN siento que la relación es distinta, es mejor, más profunda, quizás porque apunta a la vida y no a la muerte o quizás porque hay un mayor grado de retroalimentación o por ambas cosas. Indudablemente ese acercamiento –desde el alma- es un enorme colaborador para la curación o mejoría del enfermo, como asi lo es para el bienestar de mi persona.

Creo que la medicina clásica, mecanicista, fragmentadora, fármaco-dependiente, basada en esquemas terapéuticos semi-rígidos dirigidos desde los grandes laboratorios farmacéuticos con nuestros médicos “alimentándose” en congresos organizados por aquéllos mismos, ha conducido a una relación médico-paciente también semi-rígida, mecanicista y fragmentadora. Donde el esquema farmacológico o intervencionista impuesto se traduce en un vínculo dónde el paciente debe cumplir y el médico sonreir-saludar-ser amable. Cuando el esquema fracasa, a pesar de haber sido cumplido, la medicina clásica en lugar de hacer una autocrítica y buscar salidas no ortodoxas rechaza al paciente, lo acusa de culpas variadas o de padecer un trastorno “psíquico”. Cuando el esquema no es aplicable por su toxicidad al enfermo se le dice “y con sus años, mucho ya no se puede esperar...” Indudablemente la medicina clásica está enferma, enferma de muerte, pero su corazón resiste.

Lo que a mi juicio aporta la TN a la relación médico-paciente –no sé si otras medicinas no clásicas también- es el optimismo de la vida. Es creer en la capacidad reparadora de la naturaleza. Es creer en el ser humano. La TN es liberadora, da la oportunidad al organismo de encontrar su propio camino, sin imposiciones. El enfermo asi tratado, conciente o inconcientemente, se siene íntegro, comprendido y respetado y responde en consecuencia tornándose el vínculo con el médico mucho más fructífero y humano.

Lamentablemente casi no tengo esos pacientes simples, campesinos que entienden de un modo simple la vida. Buenos Aires es una ciudad enorme con gente que corre de un lado al otro, que se informa a través de la TV y con conceptos médicos muy ortodoxos y propensión al consumo de medicamentos. Cuesta mucho cambiar el rumbo, hay que explicar, convencer, demostrar. Los hechos dan la razón, pero a veces tardan en presentarse.

Estimado Heberth, te agradezco que hayas acercado tus conceptos, son muy aleccionadores: me han disparado la necesidad de profundizar en ellos.