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Cicatrices y TN (*)
Germán Muranda, méd., 9/10/11

Introduzco el tema con algunos de los casos que he tenido:

1.- Mujer de unos 40 y tantos, presenta una herida por quemadura superficial en brazo derecho, de unos 5-6 cms de diametro. Me refiere que desde que cicatrizó, presenta una sensación extraña que yo interpreto como hipersensibilidad en la zona. En vez de infiltrarla, me atrevo a empapar un algodón con la solución neural y lavar toda la cicatriz. Eso bastó para aliviar las molestias.

2.- Mujer de unos 50 y tantos, consulta por molestias en faringe tipo irritativa y cuadros de amigdalitis a repetición 1 ó 2 veces por mes, desde hace algunos años, lo que le significa inyeciones mensuales de penicilina. En la anamnesis resulta evidente que el cuadro comienza despues de una colecistectomía hace 5 años. Tiene una cicatriz hipertrófica en abdomen, de unos 10-12 cms, paramediana, por debajo de reborde costal derecho. Esa cicatriz también le produce prurito y dolores ocasionales. Le infiltro la cicatriz y mejora el cuadro faringeo (también infiltro amígdalas), pero en un control posterior también me refiere que ya no tiene molestias locales en la cicatriz. Compruebo que ahora es una cicatriz blanda, de un color más parecido a la piel y que ya no está tan solevantada. Por circunstancias ajenas, no pudimos pasar de la 2a sesión, como para observar la evolución.

3.- Esta semana vi a un menor de 12 años, hace aproximadamente un mes sufre una herida compleja en la mano izquierda que deja una cicatriz central relativamente lineal que va desde el borde inferior de la palma hasta el pulpejo del dedo medio, produciendo retracción en este dedo. Obviamente la cicatriz aún está activa y al frotarla produce evidente disconfort en el niño. Además, presenta coloración cianótica en toda la mano y dedos. Comienzo infiltrando desde la base de la palma, pero debido al dolor que le produce realizo bloqueo del nervio mediano, lo que me permite terminar de infiltrar todo el trayecto de la cicatriz, sin problemas. Al terminar, el menor ya no siente molestias al frotar la lesión, ésta ya está más blanda y la mano retoma su color normal. Derivo a kinesioterapia para continuar rehabilitación y lo cito para dentro de un mes.

Imagino que dentro de sus experiencias habrán observado resultados similares y mejores. ¿Qué recomendaciones o experiencias pueden compartir para tratar las cicatrices? Como trabajo en cirugía pediátrica, frecuentemente tengo que tratar menores con quemaduras o cicatrices quirúrgicas o traumáticas. Se presentan en formas, extensión y profundad tan variados que evidentemente hay que evaluar cada caso en forma individual, pero sería bueno contar con algunas opiniones respecto, por ej., a concentración del neural terapéutico, sesiones necesarias según experiencia, enfrentamiento por ej. de cicatriz de quemadura profunda v/s superficial, etc.

Saludos afectuosos


Comentario 1:
Heberth García Rincón, méd., Colombia, 9/10/11

Como usted lo dice, es muy difícil establecer parámetros pues depende de cada caso las determinaciones a tomar.  En un principio vale aclarar que el tratamiento no es de las cicatrices sino de todo el organismo, por más evidente que sea que esta se debe a un trauma determinado, hay que estar atento a las reacciones del organismo que son las que orientaran si continuar o no el tratamiento segmental (en la cicatriz).

En cuanto a la concentración para el caso de la procaína, varía desde el 0.25% al 1%, prefiriéndose las de menor concentración cuando las áreas son extensas.  La infiltración deber ser intradérmica y planos profundos según se sospeche la profundidad de la lesión.  Hay que tener cuidado cuando las lesiones son extensas o muy numerosas pues su infiltración en una sola sesión puede producir reacciones molestas como por ejemplo, en una lesión extensa de una quemadura con queloide al infiltrarla en una sola sesión puede producir signos marcados de inflamación (eritema marcado, calor y dolor) durante varios días.  Ahora, cuando esto ocurre no sólo hay que responsabilizar al procedimiento sino que cabe interrogarse en la posible participación de un CI en esta reacción.


Comentario 2:
Pablo Koval, méd., Argentina, 12/10/11

Transcribo a continuación lo escrito en el libro "Medicina para el ser Singular" respecto a las cicatrices.

"Las cicatrices, tanto las de origen quirúrgico como traumático o inflamatorio, grandes o pequeñas, recientes o antiguas, externas o internas, molestas o no, pueden ser interferentes. Las quemaduras, las fracturas, la enucleación, la extracción de las amígdalas o de piezas dentarias, los procedimientos “mínimos” (laparoscopía, arteriografía, canalización, inserción de un stent, etc.), la amputación de una extremidad, las heridas de bala o de elementos cortantes o punzantes, el desgarro tras un parto, la lesión del ano por penetración, un absceso, un forúnculo, una mordedura, el herpes zóster o la picadura de un insecto dejan cicatriz. Localmente el área puede ser totalmente asintomática, o bien, presentar prurito, alodinia, dolor a la presión, cambios en relación al clima, al estado de ánimo o a otros estímulos.

Las cicatrices cuando actúan como campos interferentes pueden dar manifestaciones segmentarias, a distancia o generales; en esos casos suelen constituir una fuente importantísima de dolor y de trastornos funcionales. El daño de fibras nerviosas en el momento de la cirugía o del traumatismo o el atrapamiento de filetes nerviosos en el nuevo tejido conectivo cicatrizal constituyen la irritación inicial que puede modificar circuitos autoorganizativos biológicamente económicos y generar un campo interferente. Dicho tejido disfuncional, como se explicó anteriormente, tras alterar funciones tónico-tróficas naturales en sectores no definidos del sistema nervioso, puede manifestarse con síntomas y/o signos en el área de la lesión, en una zona relacionada metaméricamente, a distancia o a nivel general, en áreas no relacionadas desde el punto de vista neuroanatómico. Estas manifestaciones pueden afectar músculos, vísceras, vasos y al propio sistema nervioso. La activación de estructuras musculares puede provocar dolor, limitación del movimiento, pérdida de fuerza. El compromiso visceral puede dar lugar a dolor y síntomas diversos: broncoespasmo, disnea, acedias, reflujo, asco, inapetencia, sensación de plenitud, náuseas, vómitos, meteorismo, diarrea, constipación, incontinencia, retención urinaria, disuria, trastornos genitales, etc. En particular, la cicatriz de la enucleación puede causar además de dolor local o regional, trastornos en el otro ojo. Una cicatriz puede dar lugar a problemas circulatorios, arritmias, cambios en la presión arterial, edema regional, cambios de temperatura y/o color de una extremidad, lagrimeo, hiperhidrosis o sequedad cutánea, epilepsia, movimientos incontrolados, trastornos del sueño, del ánimo, pérdida de la vitalidad, etc. La infiltración de tejido cicatrizal parabiótico con un agente anestésico local muy diluido puede traducirse en alivio o curación de síntomas
segmentarios, distantes o generales. En el caso de los síntomas regionales, la explicación clásica se basa en la existencia de circuitos reverberantes a nivel medular (reflejo cutáneo-visceral, etc.). Sin embargo, las manifestaciones clínicas pueden estar ausentes durante meses o años hasta que una nueva irritación las pone en evidencia y es común también que se extiendan mucho más allá de la metámera donde está la cicatriz. Para los síntomas distantes o generales en áreas sin relación neuroanatómica con la cicatriz en cuestión, la Medicina Clásica carece de explicaciones. Muchas veces, la sintomatología muestra una complejidad importante que incluye cambios tónico-tróficos, que no pueden explicarse por un simple arco reflejo. En los Capítulos 1 y 2 se ha hecho hincapié en el hecho de que todo estímulo sobre el sistema nervioso afecta la totalidad de la red, esto es, que en el ser vivo es inconcebible el funcionamiento independiente de un circuito neural aislado. Una vez más, de acuerdo a nuestras observaciones clínicas, concluimos que la acción persistente irritativa del tejido parabiótico cicatrizal sobre el sistema nervioso genera cambios en los circuitos de autoorganización que se traducen en alteraciones de funciones naturales, es decir, en síntomas y signos de enfermedad. Como situación particular, cabe mencionar que las cicatrices que se encuentran en el área de una articulación pueden transformarse en un obstáculo para el movimiento cuando tienen escasa elasticidad.  Mediante la infiltración del tejido cicatrizal con un agente neuralterapéutico habitualmente cambia la calidad (trofismo) de dicho tejido. "


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