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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN(*)
Dolor Persistente y Otros Problemas Complejos

 

 

MIGRAÑA o JAQUECA

HEMICRÁNEA

CEFALEA en ACÚMULOS

CLUSTER HEADACHE

 

Dr. Pablo Rubén Koval
Médico Especialista

 


 

 

Cuerpo escindido
Óleo de Marta Virginia Cella
*
Artista plástica

Cefaleas

La migraña o jaqueca, la cefalea en acúmulos (cluster), la hemicránea paroxística y otras cefaleas ponen en evidencia una disfunción o pérdida de capacidad reguladora del sistema nervioso vegetativo cuyo origen debe buscarse en cada persona individualmente. En general estas cefaleas representan el resultado de un proceso.

El dolor es una de las formas que el organismo posee para expresar un desequilibrio, una disarmonía, una pérdida del orden vital. Cuando una parte del organismo duele es porque hay un trastorno en el funcionamiento de ese organismo; el orden natural tendiente al estado de salud, por alguna razón se ha perdido.

Para que la cabeza no duela, el organismo debe estar saludable. Las estructuras orgánicas requieren nutrientes, agua, oxígeno y eliminación de los productos de desecho; para todo esto es necesario un sistema circulatorio eficiente regulado a su vez por un sistema nervioso vital.

Todos los sistemas deben funcionar en forma armoniosa. Factores irritativos persistentes pueden alterar la función normal del sistema nervioso y causar enfermedades.  Por lo dicho, este problema de dolor, como otros, no puede ser analizado como algo mecánico y aislado de lo que le ocurre al organismo. La cabeza es una parte del ser vivo y está sometida a todos los estímulos positivos y negativos, internos y externos, que sufre esa persona. 

La causa del dolor habitualmente es una irritación del sistema nervioso ocurrida con anterioridad (meses, años), en cualquier lugar del organismo, que finalmente interfiere la capacidad de autoorganización natural. Esa irritación se mantendrá en la memoria del cuerpo hasta tanto no sea corregida mediante tratamiento adecuado.

Una cirugía, un traumatismo, emociones fuertes, un proceso inflamatorio acontecidos en el pasado pueden constituir la irritación inicial y causal de todo el problema actual. Durante la vida se acumulan este tipo de irritaciones, el organismo las va compensando. La postura, un esfuerzo, una gripe, un problema emocional o el estrés pueden representar el desencadenante en un sistema sobrecargado por otras irritaciones.

Síntomas y enfermedades persistentes
Campos interferentes

Todo síntoma o enfermedad persistente suele deberse a un campo interferente. Un campo interferente puede dar lugar al establecimiento de síntomas o enfermedades persistentes en cualquier parte del organismo.

La medicina clásica no reconoce la existencia de campos interferentes.

Para la medicina para la autoorganización, un campo interferente es un sector del organismo que produce una irritación persistente en el sistema nervioso y que con el tiempo -meses, años- da síntomas patológicos en un área distante, en cualquier lugar del cuerpo.

Puede originarse en:
> un proceso inflamatorio antiguo
: amígdalas; adenoides; senos de la cara (sinusitis); oídos (otitis); sistema nervioso central (meningitis, encefalitis); hígado (hepatitis); vesícula; páncreas; pulmón; bronquios; estómago; intestino; apéndice; riñón; vejiga (cistitis); próstata; pene (venéreas); ovarios; útero; vagina (infecciones); abscesos; etc.
> una cicatriz
por cirugía o herida en piel, mucosa, músculo, tendón o hueso (fractura).
> un traumatismo (golpe, caída, agresión física)
> fibras musculares disfuncionales por la presencia de puntos gatillo (uniones neuromusculares disfuncionales) como consecuencia de traumatismo, cirugía o secundariamente a otro campo interferente
.
> problemas odontológicos: una pieza dentaria desvitalizada (conducto) o en posición anómala (muela del juicio); un resto de raíz; una osteitis; una infección presente o pasada; un implante.
> un cuerpo extraño (metal, vidrio, hilo de sutura, talco de los guantes, etc.).
> la memoria corporal de una carga afectiva, emocional o daño psicológico (estrés, pérdida, abuso sexual, etc.).

El campo interferente produce un estado de caos porque trasmite información falsa que afecta a los sistemas de regulación y de autoorganización propios de cada persona. Crea círculos viciosos que se retroalimentan proporcionando las condiciones favorables para el establecimiento y cronificación de síntomas y enfermedades. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes.

El campo interferente es un área en la que el potencial eléctrico de sus membranas celulares es distinto al normal. El tratamiento con lidocaína al 0.375% repolariza y estabiliza las membranas celulares dañadas. Al restablecer el potencial eléctrico de dichas membranas celulares el círculo vicioso patogénico se corta. Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes del campo interferente, las funciones corporales recuperan su normalidad y los síntomas desaparecen.

Nuestra tarea es encontrar el campo interferente patogénico y resolverlo.

Tratamiento

Ocuparse sólo de una estructura sin prestar atención a los elementos que la rodean, a posibles focos irritativos distantes y a la historia de vida de esa persona, conduce al fracaso de cualquier tratamiento.

Los analgésicos, los antimigrañosos y todo el arsenal de medicamentos desarrollados para tratar estas cefaleas sólo ocultan el problema, no lo solucionan; muchas veces lo agravan.

La forma de resolver un problema tan complejo debe basarse en la corrección de los problemas locales y distantes, nuevos y viejos, propios de cada persona y ésto sólo puede lograrse con un método diagnóstico y terapéutico que abarque la problemática en su totalidad.

La medicina para la autoorganización mediante terapia neural o modulación neuromuscular cumple este objetivo. La odontología neurofocal también es parte integrante de este nuevo concepto médico.

Lectura Complementaria

Terapia neural

Odontología neurofocal

Modulación neuromuscular

Pérdida de vitalidad

 

 

Medicina para la autoorganización
Casos clínicos
(única medicación lidocaína muy diluida)

Caso 1: Hombre MB, 41años, que presenta cefaleas intensas desde hace 5 años a predominio derecho, toma el ojo sigue hacia atrás por la cabeza y termina en el omóplato. Síntomas concomitantes: trastornos digestivos, dispepsia postprandrial.

Como posibles campos interferentes pueden señalarse la operación de amígdalas a los 12 años, una peritonitis a los 15 años, un traumatismo craneano del lado derecho a los 26 y duodenitis a los 31 años.

En la primera consulta se efectúa la aplicación en las cicatrices de la cabeza y de la frente. Y se aplica modulación neuromuscular en el músculo trapecio derecho. Obtuvo inmediatamente una sensación de aflojamiento. Se completa con una aplicación en las cicatrices de las amígdalas. La respuesta inmediata fue de tranquilidad. En los días ulteriores observó mejoramiento del sueño, de la piel y del ánimo, mayor estabilidad, mejor evacuación intestinal, mejoría digestiva en general, sensibilidad emocional aumentada. El dolor disminuyó de intensidad.

Segunda consulta, una semana después. Se repite la aplicación en las cicatrices y en la garganta. Se aplica modulación neuromuscular en los músculos angular de la escápula y escaleno. El paciente obtiene una mejoría completa.

Comentario: en este hombre el traumatismo craneano ocurrido 15 años antes fue el factor determinante. Con el tiempo los músculos reaccionan y se activan dando un dolor más generalizado. Sin el tratamiento de la musculatura mediante modulación neuromuscular es casi imposible resolver este tipo de problemas. Asimismo tratar la musculatura sin desinterferir el factor causal (el traumatismo) da alivio de escasa duración. Es interesante observar los cambios generales que provoca el tratamiento facilitador de la autoorganización.


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