MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
Dolor Persistente y Otros Problemas Complejos

 

Boletín de actualización

Año 2007  -  Número 2

                   

Editor: Dr. Pablo Rubén Koval

 

 

Temas de este número:

  • Medicina para la autoorganización:
    Los seres vivos no podemos ser estudiados ni tratados por partes.
     

  • Medicina basada en la “evidencia”
     y comercialización de medicamentos. 
     

  • Medicamento facilitador de la autoorganización: lidocaína 0.375%, reguladora del sistema nervioso.
     

  • Dolor post-operatorio persistente:
    ¿Mala praxis o un organismo sin capacidad de auto-reparación?

 

 

 

 

 

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Medicina para la autoorganización:
Los seres vivos no podemos ser estudiados ni tratados por partes.

¿Es que acaso estamos hechos por partes? ¿Es que acaso somos como un automóvil? Todos tenemos idea de cómo se fabrica un automóvil. Las partes del automóvil se ensamblan. Por un lado el motor, por otro la carrocería, las ruedas, los asientos y finalmente aparece un automóvil. Cuando una parte se rompe, fácilmente puede ser arreglada o reemplazada y el automóvil seguirá siendo lo que era.

Los seres humanos surgimos a partir de la unión de dos células. La única célula completa original se divide en células hijas que se van diferenciando, constituyendo los diversos órganos y estructuras que se interrelacionan y funcionan mancomunadamente, para finalmente dar como resultado un ser que luego seguirá creciendo y desarrollándose. Es decir que cada una de las partes del ser humano es hija de la célula original. La interrelación es imposible de obviar.

Cuando nos enfermamos, no se enferma un órgano o una estructura, se enferma la totalidad. Tratar una parte sin atender al conjunto es considerar al ser humano una máquina.

La organización en un sistema vivo es el conjunto de relaciones entre sus componentes. Ese conjunto de relaciones caracteriza al sistema como perteneciente a una clase determinada. Por eso, el estudio de la organización viva no puede centrarse en las propiedades de los componentes sino en los procesos y relaciones entre ellos. El ser humano no puede ser fraccionado y analizado por partes. Si bien en todo sistema pueden identificarse partes, estas partes no están aisladas y la naturaleza del conjunto es siempre distinta de la mera suma de las partes. Las propiedades de las partes sólo se pueden comprender desde la organización del conjunto.

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Medicina basada en la “evidencia”
 y comercialización de medicamentos. 

Una investigación hecha en 2007 por la publicación científica inglesa Nature sobre 200 guías terapéuticas comprobó que el 70% o más de los profesionales que participaron en su confección están vinculados económicamente con grandes laboratorios farmacéuticos.

Las guías terapéuticas que se publican en el sitio del gobierno norteamericano guidelines.gov son recomendaciones basadas en resultados de ensayos clínicos realizados por los profesionales mencionados que cumplen con todos los requisitos exigidos por las organizaciones de salud gubernamentales (medicina basada en la evidencia). Son pautas de evaluación y tratamiento resultado del estudio de grupos grandes de pacientes o de personas sanas voluntarias.

Por otra parte, sirven como herramientas legales sobre las cuales actúan los médicos en general. Es decir si los médicos cumplen con las pautas que dan las guías están protegidos legalmente ante cualquier complicación que surja por un tratamiento.

Las guías conducen al uso de tal o cual fármaco o método terapéutico y todos los médicos deben seguir sus pasos. La venta de los medicamentos recomendados está asegurada. No respetan las individualidades, no respetan el hecho de que cada persona es distinta, que no hay enfermedades sino enfermos.

Como contrapartida, la medicina para la autoorganización no usa guías; emplea conocimientos teóricos que adapta de acuerdo a las necesidades que esa persona tiene en ese particular estado y momento de su vida.

Desde nuestro punto de vista los resultados terapéuticos obtenidos con un paciente no permiten sacar conclusiones (guías) que sirvan para el tratamiento de poblaciones por la simple razón que cada miembro de esa población es único, su historia de vida es única, tiene problemas únicos, debe recibir tratamiento individualizado y tendrá respuestas únicas.

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Medicamento facilitador de la autoorganización:
lidocaína 0.375%, reguladora del sistema nervioso.

A diferencia de la medicina impositiva con sus medicamentos "anti" o "para tal o cual cosa" que pretende indicarle al organismo por donde debe avanzar, la medicina facilitadora con sus impulsos de lidocaína propende a la autoorganización. Dichos estímulos ayudan al organismo a encontrar su camino de mejoría y de ser posible curarse definitivamente.

¿De qué modo la lidocaína modifica el estado de enfermedad? Lo que hace es normalizar el estado eléctrico de las membranas celulares alteradas del tejido nervioso relacionado con áreas que han sufrido procesos patológicos, lesiones o cicatrices y que de ese modo recuperan su vitalidad.

¿Qué beneficio aporta la revitalización de esas áreas? Cuando el tejido enfermo, lesionado o cicatrizado recupera su vitalidad deja de interferir al resto del organismo y éste empieza a funcionar armónicamente. De este modo se facilita la autoorganización del sistema.

Localmente la lidocaína actúa durante 30 a 90 min pero su efecto terapéutico puede durar días, meses o indefinidamente. ¿Por qué? Porque lo que se mantiene es el nuevo estado de organización que logra el organismo tras el estímulo, pese a que el medicamento haya desaparecido mucho tiempo antes.

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Dolor post-operatorio persistente:
¿Mala praxis o un organismo sin capacidad de auto-reparación?

Tras una operación normalmente el organismo agredido inicia los procesos de reparación y cicatrización restituyendo el estado de salud en un periodo variable de 7 a 60 días. No deja de sorprender la capacidad autoorganizadora del ser vivo que permite recuperar la forma de los tejidos deformados por la cirugía y la función de los órganos afectados. El dolor acompaña a la agresión y al proceso reparador hasta desaparecer.

Sin embargo para que el organismo pueda llevar a cabo esta maravilla debe estar en condiciones. Los mecanismos reparadores comandados por los sistemas nervioso, hormonal e inmunitario tienen que estar saludables.

¿A qué se debe la persistencia del dolor, el retraso en la cicatrización de una herida o el retardo en la consolidación de un hueso? Dejando a un lado al cirujano inexperto y excesivamente agresivo, la causa más común es la presencia de un campo interferente, es decir, un sector del organismo que produce una irritación persistente en el sistema nervioso y que afecta a los sistemas de reparación natural. Se culpa muchas veces a procesos infecciosos, pero la infección en la mayoría de los casos simplemente pone en evidencia que el organismo de la persona no puede defenderse. Las bacterias per se no son la causa del problema.

La medicina clásica no reconoce la existencia de campos interferentes y le resulta imposible resolver los problemas de persistencia del dolor posquirúrgico sin recurrir a fuertes analgésicos, antibióticos o nuevas cirugías que terminan empeorando la situación.

La medicina para la autoorganización considera que el campo interferente produce un estado de caos porque trasmite información falsa que afecta a los sistemas de regulación y de autoorganización propios de cada persona. Crea círculos viciosos que se retroalimentan proporcionando las condiciones favorables para el establecimiento y cronificación de síntomas y enfermedades.

Un campo interferente puede originarse en:
> un proceso inflamatorio antiguo: amígdalas; adenoides; senos de la cara (sinusitis); oídos (otitis); sistema nervioso central (meningitis, encefalitis); hígado (hepatitis); vesícula; páncreas; pulmón; bronquios; estómago; intestino; apéndice; riñón; vejiga (cistitis); próstata; pene (venéreas); ovarios; útero; vagina (infecciones); abscesos; etc.
> una cicatriz por cirugía o herida en piel, mucosa, músculo, tendón o hueso (fractura).
> un traumatismo (golpe, caída, agresión física)
> fibras musculares disfuncionales por la presencia de puntos gatillo (uniones neuromusculares disfuncionales) como consecuencia de traumatismo, cirugía o secundariamente a otro campo interferente.
> problemas odontológicos: una pieza dentaria desvitalizada (conducto) o en posición anómala (muela del juicio); un
resto de raíz; una osteitis; una infección presente o pasada; un implante.
> un cuerpo extraño (metal, vidrio, hilo de sutura, talco de los guantes, etc.).
> la memoria corporal de una carga afectiva, emocional o daño psicológico (estrés, pérdida, abuso sexual, etc.).

El campo interferente es un área en la que el potencial eléctrico de sus membranas celulares es distinto al normal. El tratamiento con lidocaína al 0.375% repolariza y estabiliza las membranas celulares dañadas. Al restablecer el potencial eléctrico de dichas membranas el círculo vicioso patogénico se corta. Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes del campo interferente, las funciones corporales recuperan su normalidad y los síntomas desaparecen.

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