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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
Dolor Persistente y Otros Problemas Complejos


 

TONO PSÍQUICO

Depresión - Fobias

Angustia - Ansiedad - Pánico

                   

Dr. Pablo Rubén Koval
Médico Especialista


 

Tono Psíquico

El tono psíquico es una de las funciones naturales del sistema nervioso. El organismo está preparado para funcionar bien, sin depresión, sin fobias, sin angustia, sin pánico, y sin ansiedad. Cuando esto ocurre y excede los niveles y tiempos naturales de tristeza, nerviosismo, etc. es que está ocurriendo algo en ese organismo, que lo desequilibra, pero que no necesariamente tiene que estar en la mente, puede estar en cualquier lugar de ese organismo o fuera de él, en el entorno.

Estamos acostumbrados a que al ser humano se lo divida, para su estudio y tratamiento, en partes cada una bajo la supervisión de un especialista que sólo sabe de esa parte. El cuerpo la atiende el médico general, pero a la rodilla la trata el traumatólogo, al corazón el cardiólogo, al estómago el gastroenterólogo, a los dientes el odontólogo y a la mente el psicólogo o psiquiatra.

Pero ocurre que esa no es la realidad, porque cuando una parte del cuerpo-mente-espíritu se enferma, está enferma la totalidad del organismo. Ninguna parte funciona bien por separado, ni ninguna parte se enferma por separado.

Cuerpo roto
Óleo de Marta Virginia Cella
Artista plástica

De acuerdo a nuestra forma de entender el problema, la depresión, las fobias, la angustia, la ansiedad, el pánico representan lo que se ve, lo que es manifiesto, lo que emerge tras un largo proceso de cuestiones que se van sumando e interrelacionando, pero no constituyen la causa del problema.  Por lo tanto, tratar el síntoma con medicamentos oculta el problema, da una solución temporaria sin resolución de la causa.

Para que las funciones psíquicas naturales se mantengan sanas, el organismo debe estar saludable. Todos los sistemas deben funcionar en forma armónica. Factores irritativos persistentes pueden alterar la función normal del sistema nervioso y causar enfermedades. Por lo dicho, la mente, la psique, como cualquier otra parte del organismo, no puede ser analizada como un elemento que funciona independientemente del resto de la persona.

Habitualmente la causa de los trastornos del psiquismo es una irritación del sistema nervioso mantenida por campos interferentes, que finalmente afecta la capacidad natural del organismo de mantener su tono psíquico en forma saludable.

Problemas de salud persistentes o recurrentes
Campos interferentes

Los campos interferentes ejercen estímulos fuertes sobre el sistema nervioso y pueden dar lugar al establecimiento de problemas de salud persistentes o recurrentes en cualquier parte del organismo. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes. La medicina clásica no reconoce su existencia.

 

Los campos interferentes pueden haberse desarrollado en donde, en algún momento de la vida de la persona, hubo:
> un proceso inflamatorio o infeccioso
: amígdalas (faringitis, anginas, difteria, mononucleosis, escarlatina); adenoides; senos de la cara (sinusitis); oídos (otitis); sistema nervioso central (meningitis, encefalitis); hígado (hepatitis); vesícula; páncreas; pulmón; bronquios; estómago; intestino; apéndice; riñón; vejiga (cistitis); próstata; pene (venéreas); ovarios; útero; vagina (infecciones); abscesos; úlceras; etc.
> una cicatriz
por cirugía o herida en piel, mucosa, músculo, víscera, tendón o hueso (fractura).
> un traumatismo (golpe, caída, agresión física)
> problemas odontológicos: cicatrices de extracciones; una pieza desvitalizada (conducto); compromiso de la pulpa dentaria (nervio) por un arreglo profundo; granuloma; infecciones óseas residuales; quistes; odontomas; procesos inflamatorios o infecciosos presentes o pasados: periodontitis, bolsas gingivales; piezas en posición anómala, retenidas, semi-retenidas, desplazadas o inclinadas; muelas de juicio sanas sin espacio propio o en contacto con el canal del nervio mandibular; piezas embrionarias; restos de raíces; piezas utilizadas como pilares de puentes; metales (implantes, pernos, amalgamas, ganchos, prótesis); endodoncias con sobreobturación del material de relleno que irritan el hueso subyacente; ortodoncia en adultos  y trastornos oclusivos (mordida).
> la memoria corporal de una carga afectiva, emocional o daño psicológico (estrés, pérdida, abuso sexual, tortura, etc.).
> un cuerpo extraño (metal, vidrio, hilo de sutura, talco de los guantes, etc.).

Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes de campos interferentes, las funciones corporales y psíquicas recuperan su normalidad y el organismo inicia su proceso de curación. Muchas veces los cambios son rápidos.

Nuestra tarea es encontrar el origen de la irritación del sistema nervioso y resolverla. El organismo se encargará de su propia curación.

Tratamiento

El tratamiento debería estar dirigido a la causa y no a la consecuencia; tanto los sedantes, los antidepresivos, los antiepilépticos, etc. tratan la consecuencia; los medicamentos tapan el problema, no lo resuelven.

La medicina para la autoorganización mediante terapia neural y odontología neurofocal tiene como objeto resolver la causa. 

Lectura complementaria

Medicina para la autoorganización

Capítulo destinado a los profesionales de la salud


Casos clínicos:

Síndrome depresivo
vinculado a la memoria del maltrato sufrido en el pasado.

Esta mujer actualmente de 60 años nos consultó inicialmente por dolor generalizado, pero lo más llamativo era su estado depresivo, la pérdida de memoria y de las capacidades de concentración y de ideación, esto último relacionado probablemente con el consumo de altas dosis de diferentes psicofármacos indicados por un médico psiquiatra. Su historia de vida incluía maltrato en su casa materna y luego por su marido golpeador.

Empezamos tratando campos interferentes en las amígdalas y en el terreno ginecológico lo que alivió su dolor axial persistente. Pero la falta de una respuesta manifiesta a nivel psíquico orientó a actuar de un modo más directo sobre la representación cortical. En consecuencia se comenzó con aplicaciones en torno al cráneo (corona) y en ambos ganglios estrellados, y se produjeron cambios muy importantes. De este modo, recuperó sus capacidades perdidas y adquirió, además, la de tomar decisiones propias. Abandonó la medicación psiquiátrica por completo.  Recuperó también el vínculo con sus hijos, y la posibilidad de cuidar a sus nietos. El tiempo de seguimiento fue de 5 años.

Comentario: como respuesta a un hecho físico o emocional el sistema nervioso puede iniciar circuitos autoorganizativos diferentes de carácter autoprotector, y reducir la producción de ciertos neurotrasmisores que desde el punto de vista clínico se manifiesta con un cuadro depresivo. La conducta impositiva y normalizadora de la medicina convencional indica el uso de sustancias que incrementan la concentración de esos neurotrasmisores en el espacio sináptico, que el organismo sabiamente redujo. En general, respetando los tiempos de duelo, etc., puede actuarse sobre la función tónica psíquica mediante el tratamiento de campos interferentes ya sea a nivel periférico o central (fenómeno de representa- ción cortical). De este modo se le permite al organismo que encuentre formas autoorganizativas biológicamente más económicas que, habitualmente, se traducen en la recuperación del tono psíquico natural.

Relato de la propia paciente (haciente):

Bajo tratamiento con diagnóstico de Depresión mayor consulté al Dr. Koval si “eso que él hacía” podía ayudarme. Tenía 56 años. Había comenzado con ese estado hacía 7 años y me veía minusválida para el resto de mi vida. El Dr. me explicó lo suficiente en su consultorio y en esa 1° sesión comenzó a trabajar conmigo. Al poco tiempo dejé de ser constipada,  lo era “de toda la vida”. Volví de la licencia médica a mi trabajo de maestra, realicé los trámites de mi jubilación. Mientras me iba “desempastillando”pude tomar decisiones de vida que me hubieran parecido imposibles. Fue un largo recorrido. Ciertos sitios de aplicaciones provocaban crisis de llanto y luego se sanaba el alma. Fue un recorrido por mi historia de vida a través de las marcas en el cuerpo, que comenzaba a funcionar de otra manera. Era yo quien pasaba a ser otra, yo misma. Tratando de entender qué estaba sucediendo “mágicamente”, como buena “hija de médico” leí  y me apasioné con este paradigma diferente y acorde a nuestros tiempos, sobre el ser humano.  A los 2 años de tratamiento asistí durante un año, todas las semanas, a un grupo de víctimas de violencia conyugal. Había sido así mi 1° matrimonio. Muchas lágrimas y mucho aprendizaje. El proceso de recuperación con terapia neural incluyó poder mejorar problemas de concentración en la lectura. Así como lograr desprenderme y recuperarme del clonazepam, que no fue nada fácil. Acabo de terminar una tecnicatura de dos años en la Universidad de Buenos Aires. Escribo poesía y me piden que publique un libro. Tengo gente amiga a la que quiero, a la que me doy el permiso de elegir y pude recuperar el vínculo cercano con mis hijos, con mi hija, cuatro nietos y el resto de mi familia.


Pánico, ataques de furia con autoagresión
vinculados a terceros molares incluidos.

Esta mujer de 29 años nos consultó por presentar episodios de pánico y ataques de furia con autoagresión, manifestaba además estar bloqueada para relacionarse social y sexualmente. Durante mucho tiempo, antes de ingresar a la escuela primaria, sufrió el abuso sexual de sus dos primos 15 años mayores que ella. Dentro de la evaluación inicial, en la radiografía dental panorámica pudimos detectar la presencia de los cuatro terceros molares incluidos, por lo tanto como primera medida indicamos su extracción. La exodoncia del molar 4.8 cambió radicalmente el estado de la paciente: desaparecieron los episodios de pánico y de autoagresión. La extracción de los otros tres y la eliminación de la barra metálica de sostén en la dentadura inferior le dio serenidad (según sus propias palabras), lo que le permitió comenzar a establecer vínculos sociales satisfactorios para ella.

Comentario: en esta paciente la irritación que provocaba el molar 4.8 se manifestó clínicamente con un cuadro de severos trastornos psíquicos.  Sin duda, por las conversaciones que mantuvimos, el abuso sexual sufrido la alteró profundamente. Lo interesante es que, al eliminar los factores irritativos adicionales que actuaban sobre los circuitos autoorganizativos de su tono psíquico, pudo dirigir su energía de un modo mucho más positivo y establecer vínculos personales.


Claustrofobia
vinculada a terceros molares.

Este hombre de 50 años consultó por tener dolores lumbares desde los 42 años. El motivo de su presentación aquí es que la extracción de los terceros molares superiores se asoció con la desaparición de su claustrofobia, síntoma que no había mencionado previamente. Relató que tras las extracciones, ya no llevaba en su portafolios un destornillador que le daba tranquilidad cuando entraba a un lugar cerrado y que había utilizado el ascensor para acceder al consultorio en lugar de subir los ocho pisos por la escalera.

Comentario: la psiquiatría clásica clasifica a las enfermedades mentales de acuerdo a ciertos parámetros y la fobia es considerada un tipo de trastorno neurótico. En este ser singular, fuera de toda clasificación, la claustrofobia estaba vinculada a la irritación generada por terceros molares. La eliminación quirúrgica de dicha irritación permitió la restitución de la autoorganización biológicamente económica, la recuperación del tono y armonía psíquicos que se tradujo en desaparición de la fobia.


Cefalea, pánico e hipertensión arterial
vinculados a terceros molares y supernumerarios.

Este hombre de 44 años desde los 20 sufría de cefaleas y dolor cervical y desde hacía dos años padecía de episodios de pánico y de hipertensión arterial, por esta razón estaba medicado con clonazepán y antihipertensivos. En la radiografía dental panorámica se observaron terceros molares y molares supernumerarios. Sus extracciones y el posterior tratamiento neuralterapéutico de las áreas operadas revirtió absolutamente toda la sintomatología.

Comentario: que una cefalea esté relacionada con un tercer molar puede tener cierta lógica para el pensamiento médico clásico, pero que la hipertensión se vincule también, ya es más difícil de entender. Ahora bien, que las crisis de pánico también hayan desaparecido, supera incluso el concepto de división mente-cuerpo. 


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