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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN(*)
DOLOR MUSCULAR y PROBLEMAS ASOCIADOS
Pérdida de Movilidad Pérdida de Vitalidad Discapacidad Calambres Nocturnos Piernas Inquietas
Dr. Pablo Rubén
Koval |
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Para que la musculatura se mantenga sana, el organismo debe estar saludable. Las estructuras orgánicas requieren nutrientes, agua, oxígeno y eliminación de los productos de desecho; para todo esto es necesario un sistema circulatorio eficiente regulado a su vez por un sistema nervioso activo. Todos los sistemas deben funcionar en forma armónica. El tratamiento debería estar dirigido a solucionar la causa. Cuando el dolor muscular persiste en el tiempo y no responde a los tratamientos comunes, la causa habitualmente es una irritación del sistema nervioso ocurrida con anterioridad (meses, años), en cualquier lugar del organismo, que finalmente interfiere la capacidad de autoorganización natural. Esa irritación se mantendrá en la memoria del cuerpo hasta tanto no sea corregida mediante tratamiento adecuado. Una cirugía, un traumatismo, emociones fuertes, un proceso inflamatorio acontecidos en el pasado pueden constituir la irritación inicial y causal de todo el problema actual. Durante la vida se acumulan este tipo de irritaciones, el organismo las va compensando. La postura, un esfuerzo, una gripe, un problema emocional o el estrés pueden representar el desencadenante en un sistema sobrecargado por otras irritaciones. La persona con dolor muscular habitualmente llega a la consulta tras un peregrinar de meses o años arrastrando diagnósticos diversos. El paciente cree que su problema carece de solución y se angustia, deprime y cambia de carácter. Con el tiempo, el cuadro doloroso suele irse agravando y complicando. Nuevas áreas pueden empezar a doler y la pérdida de la movilidad hacerse más evidente.
Síntomas y enfermedades persistentes Todo síntoma o enfermedad persistente suele deberse a un campo interferente. Un campo interferente puede dar lugar al establecimiento de síntomas o enfermedades persistentes en cualquier parte del organismo. La medicina clásica no reconoce la existencia de campos interferentes. Para la medicina para la autoorganización, un campo interferente es un sector del organismo que produce una irritación persistente en el sistema nervioso y que con el tiempo -meses, años- da síntomas patológicos en un área distante, en cualquier lugar del cuerpo.
Puede originarse en: El campo interferente produce un estado de caos porque trasmite información falsa que afecta a los sistemas de regulación y de autoorganización propios de cada persona. Crea círculos viciosos que se retroalimentan proporcionando las condiciones favorables para el establecimiento y cronificación de síntomas y enfermedades. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes. El campo interferente es un área en la que el potencial eléctrico de sus membranas celulares es distinto al normal. El tratamiento con lidocaína al 0.375% repolariza y estabiliza las membranas celulares dañadas. Al restablecer el potencial eléctrico de dichas membranas celulares el círculo vicioso patogénico se corta. Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes del campo interferente, las funciones corporales recuperan su normalidad y los síntomas desaparecen. Nuestra tarea es encontrar el campo interferente patogénico y resolverlo. Tratamiento Ocuparse sólo de una estructura sin prestar atención a los elementos que la rodean, a posibles focos irritativos distantes y a la historia de vida de esa persona, conduce al fracaso de cualquier tratamiento. La forma de resolver un problema tan complejo no puede basarse en relajantes musculares, analgésicos, antiinflamatorios, corticoides, clonazepán y/o antidepresivos. La corrección de los problemas locales y distantes, nuevos y viejos, propios de cada persona, sólo puede lograrse con un tratamiento que abarque la problemática en su totalidad. La medicina para la autoorganización mediante terapia neural o modulación neuromuscular cumple este objetivo. La odontología neurofocal también es parte integrante de este nuevo concepto médico. El ozono puede ser un útil complemento terapéutico. El uso prolongado de analgésicos-antiinflamatorios puede ser causa de importantes efectos tóxicos. Lectura Complementaria Tratamiento del dolor muscular Efectos tóxicos de los antiinflamatorios Síndrome miofascial (artículo destinado a profesionales)
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Casos clínicos
Caso 1: Inmovilidad
por dolor muscular postoperatorio Caso 1: Inmovilidad por dolor muscular postoperatorio Consulta inicial: Paciente de 69 años, diabética sometida a una cirugía de bypass coronario a través de una incisión hecha en la parte anterior del tórax (toracotomía anterior). Fue dada de alta del sanatorio y enviada a su domicilio. A partir de entonces estuvo inmovilizada en la cama a causa de intenso dolor en el pecho pese a los analgésicos que recibía. Estaba también deprimida y debilitada por la situación que estaba viviendo. La respuesta cardíaca a la cirugía fue muy buena. Examen y tratamiento: En el examen físico presentaba hipersensibilidad sobre toda la cara anterior del tórax y dolor profundo en puntos específicos de los músculos pectorales. Además la herida tardaba en cerrar y tenía una secreción purulenta por lo que recibía antibióticos. Iniciamos el tratamiento de modulación neuromuscular de los músculos pectorales mayor y menor de ambos lados. La respuesta fue inmediata. Comenzó a caminar (estaba imposibilitada de hacerlo por sus propios medios) y la intensidad del dolor cayó un 60%. Suspendimos la medicación analgésica que estaba recibiendo. Fue necesario efectuar cuatro sesiones de modulación neuromuscular. El dolor desapareció completamente y la herida inició su proceso de reparación hasta repararse completamente, sin necesidad de antibióticos. Caso 2: Dolor muscular de origen postherpético Consulta inicial: Mujer de 69 años, sin antecedentes patológicos de importancia. Padeció un herpes zóster de la primer rama del nervio trigémino (lado izquierdo). Inicialmente presentó intensísimo dolor que motivó su internación durante 15 días. El cuadro de dolor desesperante cedió con morfina y gabapentina. Fue dada de alta con un plan de gabapentina, morfina y naproxeno, pero la persistencia de dolor permanente en la profundidad del ojo izquierdo, en la frente, región parieto-temporal y ala izquierda de la nariz obligaba a la paciente a limitar sus actividades a un mínimo, a guardar cama la mayor parte del día y a requerir la presencia de una cuidadora. No sufrió compromiso de la visión. Examen y tratamiento: Fue examinada tres meses después del inicio del cuadro descrito, se detectó la presencia de dolor muscular secundario a la gran irritación neurológica herpética en los músculos temporal, orbicular del ojo (causante del dolor profundo en el ojo), esternocleidomastoideo, angular de la escápula, trapecio del lado izquierdo. Sumado a ésto un cuadro depresivo. Se efectuó el tratamiento de modulación en los músculos mencionados. El dolor del ojo desapareció, aliviándose en forma casi total el resto de la sintomatología. Abandonó la morfina y el naproxeno. La depresión revirtió. La paciente actualmente realiza sus actividades en forma autónoma e independiente. Caso 3: Severa restricción del movimiento por dolor en la región lumbar y miembro inferior izquierdo de causa ginecológica Consulta inicial: Mujer de 33 años. Comenzó con dolor lumbar agudo, sin irradiación al miembro inferior, en su séptimo mes de embarazo. Hasta el nacimiento de su hijo el tratamiento se limitó a reposo que le daba cierto grado de alivio. Posteriormente estudios de resonancia magnética nuclear pusieron en evidencia un prolapso leve del disco L5-SI y notable rectificación de la curvatura lumbar. En los meses sucesivos el cuadro clínico se complicó con dolor en la cara posterior del muslo y parestesias en la planta del pie izquierdos. Recibió diferentes tratamientos, analgésicos, miorrelajantes, kinesioterapia, varios neurocirujanos consultados sugirieron una solución quirúrgica. Consultó 7 meses después del parto con severa dificultad para caminar y flexionar el tronco, asi como trastorno del sueño por dificultad para encontrar posición en la cama y un estado de descompensación psicológica por la imposibilidad de atender adecuadamente a su hijo. Examen y tratamiento: En el examen físico se detectaron puntos dolorosos en la musculatura paravertebral izquierda (multifidi y cuadrado lumbar), en los músculos glúteo menor, mayor, gemelo interno, flexor común de los dedos del pie y sóleo del miembro inferior izquierdo. En la primera sesión se efectuó la desinterferencia del área ginecológica mediante inyección suprapúbica y se trató mediante modulación neuromuscular la región paravertebral izquierda. La respuesta fue inmediata con alivio del dolor en esa región y recuperación de la flexión. En las siguientes sesiones se trataron las diferentes estructuras musculares comprometidas y se repitió el tratamiento ginecológico en total en tres oportunidades. La mejoría se produjo en forma progresiva tras cada sesión. Fue dada de alta sin dolor y con recuperación completa de la capacidad funcional y psicológica y sin tratamiento farmacológico. Tiempo de control 18 meses. Caso 4. Nota escrita por una paciente con dolor de espalda. Dr. Koval: Todavía es muy temprano para hacer una evaluación, pero no sé cómo expresar la sensación que tengo de haberme liberado por fin de una tortura, me refiero a la espalda. Todavía la zona está inflamada, me duele y sigo levantando el hombro y me sigue tirando, pero tengo una sensación de libertad que no puedo creer. No quiero entusiasmarme demasiado de todos modos. En los oídos me pasó algo no menos sorprendente, de golpe siento unos sonidos muy lindos como un coro de grillos y como si se abrieran los conductos que hasta pude visualizar como con luces. Como verá es todo muy raro y apenas puedo explicarlo. Bueno, lo llamo dentro de muy pronto ya que quiero que lo vea mi mamá, hace rato que tendría que haber ido pero está medio perturbada y cansada con problemas de la casa ya que otra vez tiene goteras en su cuarto. Hasta pronto. Un saludo. V. Indice General Buscador por palabras Consulta Copyright © 2008 [Dr. Pablo R. Koval]
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