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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN
Dolor Persistente y Otros Problemas Complejos


 

ARTRITIS REUMATOIDE

Artritis Deformante

 

Dr. Pablo Rubén Koval
Médico Especialista

Escuela de
Medicina para la Autoorganización:

cursos de terapia neural,
odontología neurofocal y
modulación neuromuscular



A
rtritis reumatoide

Cuando el organismo hace un proceso inflamatorio crónico y destructivo de articulaciones de las características de la artritis reumatoide con dolor a veces intolerable y severa limitación del movimiento, es porque hay un trastorno en su funcionamiento; el orden natural tendiente al estado de salud, por alguna razón se ha perdido.

La artritis reumatoide representa el resultado de un proceso, no aparece porque sí. La autoinmunidad, la autoagresión, no son la causa, la causa radica en que el organismo perdió su equilibrio natural.

Normalmente el organismo posee un sistema de reparación que depende del buen funcionamiento del sistema nervioso en particular y de la salud de todo el organismo en general. En el estado de salud los procesos reparadores se desarrollan naturalmente. El proceso reparador incluye la conservación y restitución de la forma, es decir, los tejidos dañados se reparan pero además recuperan la forma original.

La pérdida del orden natural suele ser la expresión, el emergente, de la sumatoria y/o interrelación de irritaciones sobre el sistema nervioso: cirugías, traumatismos, emociones fuertes, procesos inflamatorios o infecciosos acontecidos en el pasado (meses, años).  Estas agresiones pueden actuar como campos interferentes. Esas irritaciones se mantendrán en la memoria del cuerpo hasta tanto no sean corregidas mediante tratamiento adecuado.

Durante la vida se acumulan este tipo de irritaciones, el organismo las va compensando hasta que un problema emocional, el estrés, otra enfermedad, un traumatismo, una cirugía o un tratamiento agresivo actúa como desencadenante en un sistema sobrecargado por otras irritaciones y... aparece la enfermedad. Por eso decimos que es resultado de un proceso.

Síntomas y enfermedades persistentes
Campos interferentes

Todo síntoma o enfermedad persistente suele deberse a un campo interferente. Un campo interferente puede dar lugar al establecimiento de síntomas o enfermedades persistentes en cualquier parte del organismo.

La medicina clásica no reconoce la existencia de campos interferentes.

Para la medicina para la autoorganización, un campo interferente es un sector del organismo que produce una irritación persistente en el sistema nervioso y que con el tiempo -meses, años- da síntomas patológicos en un área distante, en cualquier lugar del cuerpo.

Puede originarse en:
> un proceso inflamatorio antiguo
: amígdalas; adenoides; senos de la cara (sinusitis); oídos (otitis); sistema nervioso central (meningitis, encefalitis); hígado (hepatitis); vesícula; páncreas; pulmón; bronquios; estómago; intestino; apéndice; riñón; vejiga (cistitis); próstata; pene (venéreas); ovarios; útero; vagina (infecciones); abscesos; etc.
> una cicatriz
por cirugía o herida en piel, mucosa, músculo, tendón o hueso (fractura).
> un traumatismo (golpe, caída, agresión física)
> fibras musculares disfuncionales por la presencia de puntos gatillo (uniones neuromusculares disfuncionales) como consecuencia de traumatismo, cirugía o secundariamente a otro campo interferente
.
> problemas odontológicos: una pieza dentaria desvitalizada (conducto) o en posición anómala (muela del juicio); un resto de raíz; una osteitis; una infección presente o pasada; un implante.
> un cuerpo extraño (metal, vidrio, hilo de sutura, talco de los guantes de cirugía, etc.).
> la memoria corporal de una carga afectiva, emocional o daño psicológico (estrés, pérdida, abuso sexual, etc.).

El campo interferente produce un estado de caos porque trasmite información falsa que afecta a los sistemas de regulación y de autoorganización propios de cada persona. Crea círculos viciosos que se retroalimentan proporcionando las condiciones favorables para el establecimiento y cronificación de síntomas y enfermedades. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes.

El campo interferente es un área en la que el potencial eléctrico de sus membranas celulares es distinto al normal. El tratamiento con lidocaína al 0.375% repolariza y estabiliza las membranas celulares dañadas. Al restablecer el potencial eléctrico de dichas membranas celulares el círculo vicioso patogénico se corta. Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes del campo interferente, las funciones corporales recuperan su normalidad y los síntomas desaparecen.

Nuestra tarea es encontrar el campo interferente patogénico y resolverlo.

Tratamiento

Ocuparse sólo de una estructura sin prestar atención a los elementos que la rodean, a posibles focos irritativos distantes y a la historia de vida de esa persona, conduce al fracaso de cualquier tratamiento.

Consideramos que la medicina para la autoorganización mediante terapia neural o modulación neuromuscular es la forma adecuada de abordar estos problemas. La odontología neurofocal también es parte integrante de este nuevo concepto médico.

El ozono puede ser un útil complemento terapéutico.

Nota

La terapéutica medicamentosa que ofrece la medicina clásica se basa en: salicilatos (aspirina); compuestos de oro; hidroxicloroquina (antipalúdico); antiinflamatorios tipo indometacina, fenilbutazona u otros; corticoides; inmunosupresores (quimioterapia). Ninguno de estos medicamentos es curativo, todos son tóxicos, algunos tremendamente nocivos. Es común el compromiso digestivo, renal, hepático, ocular, óseo y metabólico con el uso de estos fármacos.

Lectura complementaria

Medicina para la autoorganización

Pérdida de vitalidad

Efectos tóxicos de los antiinflamatorios

Dolor muscular

Artrosis

Capítulo destinado a los profesionales de la salud
 


Casos clínicos
(única medicación lidocaína muy diluida)

Caso 1. Mujer SL, de 35 años con diagnóstico de artritis reumatoide de 3 años de evolución. Presenta dolor en diversas articulaciones y conjuntivitis crónica en el ojo izquierdo lo cual dificulta enormemente su visión. Por decisión propia no aceptó la indicación de antiinflamatorios y corticoides sugeridos por un médico reumatólogo.

Como antecedentes de importancia, un legrado uterino 11 atrás, una cicatriz por quemadura eléctrica en el dedo pulgar izquierdo siendo niña. Anginas a repetición y algún episodio de otitis en la infancia.

La primera aplicación consistió en desinterferir el área ginecológica ya que el recuerdo del legrado la abrumaba y actualmente no podía quedar embarazada. El resultado fue desaparición de los dolores articulares por 24 hs, mejoría parcial del ojo y dolor de garganta y oído derecho, molestias en la mano derecha indefinibles pero de aparición reciente.

La mejoría aunque parcial y de corta duración indica fehacientemente que el área tratada era interferente. La aparición de dolor faríngeo y en el oído derecho indica la presencia de otro campo interferente. Se interpretó el problema de la mano derecha como una posible repercusión de la cicatriz de la mano izquierda (fenómeno en espejo).

En la segunda aplicación se volvió a tratar el área ginecológica, la faringe, el oído y la cicatriz por quemadura. La molestia en la mano derecha desapareció al instante y por completo. Los dolores articulares volvieron a desaparecer y la sensación de arena en el ojo izquierdo desapareció.

Como reacción se produjo una reacción eritematosa y edematosa del dedo de la mano tratada, que desapareció en 48 hs. Esto indica también fehacientemente que esa cicatriz estaba ejerciendo una acción deletérea sobre el sistema nervioso general de la paciente.

Actualmente la paciente no presenta sintomatología articular ni ocular.


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