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MEDICINA para la AUTOORGANIZACIÓN(*)
ARTRITIS REUMATOIDE Artritis Deformante
Dr.
Pablo Rubén Koval
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Artritis reumatoide La medicina clásica define a la artritis reumatoide (AR) como un síndrome crónico caracterizado por inflamación inespecífica generalmente simétrica de las articulaciones periféricas que potencialmente da origen a destrucción progresiva de las estructuras articulares y periarticulares, puede haber también manifestaciones generalizadas. La causa se desconoce. Las alteraciones inmunológicas que se producen, pueden ser iniciadas por múltiples factores. No se conoce un factor causal específico. Puede progresar a la forma crónica con incapacidad grave. Si se analiza bien esta definición, se llega a la conclusión que el desconocimiento sobre el tema es notable. La terapéutica medicamentosa que ofrece la medicina clásica se basa en: salicilatos (aspirina); compuestos de oro; hidroxicloroquina (antipalúdico); antiinflamatorios tipo indometacina, fenilbutazona u otros; corticoides; inmunosupresores (quimioterapia). Ninguno de estos medicamentos es curativo, todos son tóxicos, algunos tremendamente nocivos. Es común el compromiso digestivo, renal, hepático, ocular, óseo y metabólico con el uso de estos fármacos. La medicina para la autoorganización considera que la AR es una forma que el organismo posee para expresar un desequilibrio, una disarmonía, una pérdida del orden vital. El orden natural tendiente al estado de salud, por alguna razón se ha perdido. La AR es el resultado de un proceso. La causa habitualmente es una irritación del sistema nervioso ocurrida con anterioridad (meses, años), en cualquier lugar del organismo, que finalmente interfiere la capacidad de autoorganización natural. Esa irritación se mantendrá en la memoria del cuerpo hasta tanto no sea corregida mediante tratamiento adecuado. Una cirugía, un traumatismo, emociones fuertes, un proceso inflamatorio acontecidos en el pasado pueden constituir la irritación inicial y causal de todo el problema actual. Durante la vida se acumulan este tipo de irritaciones, el organismo las va compensando. Esas agresiones pasan a constituir campos de interferencia que actuando sobre una base genética determinada o sobre un área previamente lesionada o sensibilizada pueden dar como resultado una manifestación crónica, en este caso AR. Un problema emocional o el estrés pueden representar el desencadenante en un sistema sobrecargado por otras irritaciones.
Síntomas y enfermedades persistentes Todo síntoma o enfermedad persistente suele deberse a un campo interferente. Un campo interferente puede dar lugar al establecimiento de síntomas o enfermedades persistentes en cualquier parte del organismo. La medicina clásica no reconoce la existencia de campos interferentes. Para la medicina para la autoorganización, un campo interferente es un sector del organismo que produce una irritación persistente en el sistema nervioso y que con el tiempo -meses, años- da síntomas patológicos en un área distante, en cualquier lugar del cuerpo.
Puede originarse en: El campo interferente produce un estado de caos porque trasmite información falsa que afecta a los sistemas de regulación y de autoorganización propios de cada persona. Crea círculos viciosos que se retroalimentan proporcionando las condiciones favorables para el establecimiento y cronificación de síntomas y enfermedades. En la misma persona pueden coexistir varios campos interferentes. El campo interferente es un área en la que el potencial eléctrico de sus membranas celulares es distinto al normal. El tratamiento con lidocaína al 0.375% repolariza y estabiliza las membranas celulares dañadas. Al restablecer el potencial eléctrico de dichas membranas celulares el círculo vicioso patogénico se corta. Una vez eliminados los estímulos nocivos provenientes del campo interferente, las funciones corporales recuperan su normalidad y los síntomas desaparecen. Nuestra tarea es encontrar el campo interferente patogénico y resolverlo. Tratamiento Ocuparse sólo de una estructura sin prestar atención a los elementos que la rodean, a posibles focos irritativos distantes y a la historia de vida de esa persona, conduce al fracaso de cualquier tratamiento. Consideramos que la medicina para la autoorganización mediante terapia neural o modulación neuromuscular es la forma adecuada de abordar estos problemas. La odontología neurofocal también es parte integrante de este nuevo concepto médico. El ozono puede ser un útil complemento terapéutico. Lectura complementaria
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Casos clínicos Caso 1. Mujer SL, de 35 años con diagnóstico de artritis reumatoide de 3 años de evolución. Presenta dolor en diversas articulaciones y conjuntivitis crónica en el ojo izquierdo lo cual dificulta enormemente su visión. Por decisión propia no aceptó la indicación de antiinflamatorios y corticoides sugeridos por un médico reumatólogo. Como antecedentes de importancia, un legrado uterino 11 atrás, una cicatriz por quemadura eléctrica en el dedo pulgar izquierdo siendo niña. Anginas a repetición y algún episodio de otitis en la infancia. La primera aplicación consistió en desinterferir el área ginecológica ya que el recuerdo del legrado la abrumaba y actualmente no podía quedar embarazada. El resultado fue desaparición de los dolores articulares por 24 hs, mejoría parcial del ojo y dolor de garganta y oído derecho, molestias en la mano derecha indefinibles pero de aparición reciente. La mejoría aunque parcial y de corta duración indica fehacientemente que el área tratada era interferente. La aparición de dolor faríngeo y en el oído derecho indica la presencia de otro campo interferente. Se interpretó el problema de la mano derecha como una posible repercusión de la cicatriz de la mano izquierda (fenómeno en espejo). En la segunda aplicación se volvió a tratar el área ginecológica, la faringe, el oído y la cicatriz por quemadura. La molestia en la mano derecha desapareció al instante y por completo. Los dolores articulares volvieron a desaparecer y la sensación de arena en el ojo izquierdo desapareció. Como reacción se produjo una reacción eritematosa y edematosa del dedo de la mano tratada, que desapareció en 48 hs. Esto indica también fehacientemente que esa cicatriz estaba ejerciendo una acción deletérea sobre el sistema nervioso general de la paciente. Actualmente la paciente no presenta sintomatología articular ni ocular. Indice general Buscador por palabras Consulta Copyright
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