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EDITORIAL
del 24 de Octubre de 2011

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Tono, trofismo y TN
(extraído del libro "Medicina para el Ser Singular...")
Pablo Koval, méd., Argentina


Siguiendo la línea de la escuela rusa de fisiología (Pavlov, Speransky), el sistema nervioso posee dos funciones  naturales fundamentales para la vida y la conservación de la salud: por un lado la función tónica orgánica y psíquica, y por otro la función trófica, renovadora, conservadora de la forma y reparadora de células, tejidos y órganos. La alteración o pérdida de las funciones tónicas y tróficas puede manifestarse en la forma de diversos trastornos patológicos como distonías, distrofias o cuadros combinados distónico-distróficos que engloban a la mayoría de las enfermedades descriptas en la literatura médica.

Los términos tono y eutonía se refieren a la actividad funcional orgánica y psíquica dentro de parámetros aceptados como normales. En el estado eutónico, el ser vivo utiliza mecanismos autoorganizativos que permiten la coherencia de los procesos orgánicos y psíquicos, así como la correcta utilización de la energía, evitando la acumulación de entropía. Por otro lado, trofismo y eutrofia se refieren a las capacidades de renovación orgánica, de conservación de la forma y de reparación de tejidos lesionados, es decir, a la calidad estructural, al estado de nutrición, hidratación, etc. de los componentes del organismo dentro de aquellos mismos parámetros. Lo tónico implica lo funcional, y lo trófico, lo estructural. Como uno depende del otro y como la división entre ambas funciones es sólo didáctica, lo correcto es hablar de actividad tónico-trófica.

Desde nuestra concepción, las capacidades tónico-tróficas naturales son resultado de la actividad autoorganizativa biológicamente económica. Inicialmente, fue Pavlov quien planteó el problema de la regulación especial que ejerce el sistema nervioso sobre el metabolismo de los tejidos, su trofismo y su estado funcional. En su trabajo sobre la inervación cardíaca, observó la interdependencia entre la regulación del intercambio de distintas sustancias y la expresión de la capacidad funcional. La escuela de fisiología rusa definió al trofismo como el proceso fisiológico fundamental del metabolismo, vinculado a la correcta alternancia e interrelación entre la asimilación y la desasimilación, que permite mantener el estado físico-químico normal del medio interno en el organismo. El concepto de trofismo unifica todos los procesos de intercambio, pues dicha función determina la estructura de los tejidos y, por ende, su función.

El sistema nervioso ejerce una influencia primaria directa sobre cada una de las células a través del denominado sistema básico o fundamental de Pichinger y una influencia indirecta a través de los elementos vasomotores, al regular su permeabilidad, tono, etc. La regulación tónico-trófica depende de una permanente interacción entre el sistema nervioso y el medio tisular. De hecho, esta concepción debe ser vinculada a toda la dinámica del organismo vivo, dejando de lado el concepto de un proceso aislado que se desarrolla exclusivamente en el sistema nervioso. La regulación tónico-trófica en el organismo se realiza por un mecanismo neurohumoral. Los diferentes circuitos de regulación se relacionan unos con otros en permanente interdependencia funcional. La visión clásica del trofismo del sistema nervioso sobre los tejidos periféricos se basa en una relación de todo o nada; esto es, que encuentra explicación a ciertas patologías cuando la inervación está ausente, por ejemplo, en casos de atrofia muscular consecutiva a la denervación correspondiente. Sin embargo, el aporte de los autores rusos amplía enormemente este concepto. Desde el punto de vista de esa escuela se comprende que la alteración del funcionamiento del sistema nervioso —no necesariamente su ausencia absoluta— puede ser causa de trastornos tónico-tróficos. Esta amplitud conceptual lleva consigo la idea de que el trastorno puede revertirse. La distonía-distrofia periférica originada por trastornos del funcionamiento del sistema nervioso constituye un área de trabajo médico abarcado por la terapia neural, que ofrece satisfactorios resultados finales.

La división del sistema nervioso en central, periférico y simpático es sólo didáctica, no responde a la realidad biológica pues el sistema es único. No existen centros nerviosos específicos donde se desarrollen las funciones tónico-tróficas, sino que los elementos morfológicos que realizan esta función están distribuidos en todo el sistema nervioso sin excepción y, a su vez, dichos elementos poseen conexiones con otros mecanismos nerviosos y con otras estructuras del organismo. De acuerdo con Speransky, el sistema nervioso revela sus funciones en el organismo tan sólo por los cambios que produce en otros órganos. Si se producen cambios en el sistema nervioso, se puede asegurar que podrán encontrarse signos de su expresión en la periferia. Toda actividad del sistema nervioso (motora, receptora o secretora) provoca cambios en el estado de algún órgano. Los procesos biofísicos y bioquímicos de los tejidos son consecuencia de dicha actividad.

La diversidad de las manifestaciones de los procesos nerviosos es comparable a la de las manifestaciones de la vida. Las peculiaridades individuales de respuesta ante un estímulo dependen del tono previo del sistema nervioso, que está dado por la información acumulada durante la vida y por la base genética. Cada factor que se agrega modifica el tono del conjunto. El tono del sistema nervioso que a su vez regula el tono de otros subsistemas del organismo funciona en base a circuitos de retroalimentación.

Los seres vivos funcionan lejos del equilibrio absoluto, por esta razón un nuevo estímulo puede llevar al sistema a un mayor grado de inestabilidad, al extremo de generar circuitos de retroalimentación positiva con puntos de multifurcación que al organismo le permiten cambiar de rumbo, siguiendo el orden propio de los sistemas complejos termodinámicamente abiertos y disipativos, y crea un nuevo estado con un nuevo tono que se estabiliza y vuelve a funcionar con ciclos de retroalimentación negativa. Así, en forma permanente, lo cuantitativo se transforma en cualitativo y a su vez, los cambios cualitativos permiten nuevas modificaciones cuantitativas.

Los términos distonía o neurodistonía se vinculan con alteraciones funcionales, y los términos distrofia o neurodistrofia, con alteraciones estructurales. El problema patológico suele ser inicialmente distónico que puede resolverse, mantenerse con diverso grado de distonía, o bien evolucionar hacia la distrofia, es decir, tornarse más complejo. Como se trata de un proceso, es imposible conocer con precisión, en un determinado momento y en un determinado lugar, en qué grado participa uno u otro componente. La diferencia entre ambos tipos de alteraciones puede observarse sólo en los extremos de ese proceso, el paso de un estado al otro es imperceptible. Por esto es que empleamos la expresión distonía-distrofia o sus variantes formales. Sin embargo, existen cuadros clínicos en los que predominan cambios tónicos y en otros, cambios tróficos. En el primer grupo incluimos el espasmo vascular, el espasmo bronquial, así como otros trastornos circulatorios, respiratorios, digestivos, urinarios, sexuales, hormonales, inmunológicos, psicológicos-psiquiátricos y musculares. El dolor persistente o recurrente puede deberse: 1) a la alteración o pérdida de la función tónica del sistema neural modulador antinociceptivo descendente, 2) a la alteración o pérdida de las funciones tróficas, o bien, 3) a una combinación de ambos factores. En el segundo grupo (de cambios tróficos) consideramos entidades nosológicas como la artrosis, la hernia discal, las úlceras, la periodontosis, la osteoporosis, tumores, así como los cuadros hiper/hipotróficos o hiper/hipoplásicos, etc. La alteración o pérdida de la capacidad reparadora puede visualizarse en enfermos con complicaciones en heridas quirúrgicas, con retraso de la consolidación o seudoartrosis, y un queloide o una exostosis pueden comprenderse mejor como respuesta hiperactiva o reacción excesiva de la función reparadora. El dolor persistente generalizado y la “neurodistonía plurisintomática” son exponentes máximos de la alteración de la función tónica y las entidades denominadas “pie diabético” y “síndrome doloroso regional complejo I (distrofia simpática refleja)” constituyen máximos exponentes clínicos de procesos preponderantemente distróficos.

Pensar las situaciones clínicas con estos conceptos ayuda al diagnóstico y por ende al tratamiento neuralterapéutico.


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